La naturaleza como personaje en Horacio Quiroga y Juan Rulfo

La naturaleza como personaje en Horacio Quiroga y Juan Rulfo

por Alan Fernando Padilla Ávalos

Bien es sabido que en la expresión artística, como es el caso de la literatura, recurre a una gama amplia de conocimientos y observaciones del entorno para transmitir diversos mensajes a los expectantes, esto último, la apreciación de la naturaleza, posee un gran impacto en la literatura, pues con ellos los escritores crean sus ambientes y los personajes que en ellos se desenvuelven de determinadas maneras. Aquí daremos cuenta de ello al analizar algunos cuentos de dos autores fundamentales de las letras latinoamericanas: Juan Rulfo y Horacio Quiroga. En estos es posible identificar de forma significativa los pensamientos, emociones y acciones que algunos ambientes físicos propician en los protagonistas de dichos relatos, por lo tanto, en los lectores. Entonces surgen las siguientes  interrogantes: ¿Cómo influye la naturaleza en la vida de las personas? y ¿Cómo lo expresan Horacio Quiroga o Juan Rulfo en sus cuentos?

La naturaleza como personaje en Horacio Quiroga y Juan Rulfo


Horacio Quiroga, el cuentista uruguayo, muestra en gran parte de sus cuentos, intensidad, dramatismo y rareza al abordar cuestiones afines a la vida del hombre, pero que salen de su cauce normal de forma violenta y desesperada, ya que muy comúnmente los personajes de su narrativa se ven involucrados en un conflicto relacionado con la naturaleza, teniendo como escenario la selva, la cual de cierta forma se enlaza con la vida del autor.

Por otra parte Juan Rulfo, escritor mexicano, asocia la vida psicológica humana con el medio en el que se desarrolla, pues en textos como el de Luvina el personaje presenta una transformación en su carácter, a raíz de las experiencias vividas en el desolado cerro.

Evidentemente la naturaleza presenta peligros inminentes para el ser humano, y viceversa, pero un ambiente de hostilidades, en muchos sentidos propicia que las personas sufran dificultades al vivir en algunos lugares o al aventurarse hacia sitios insólitos, ocasionando desde mordeduras de serpientes hasta el envenenamiento por ciertos alimentos, por ejemplo bayas o miel silvestre, conforme lo hace notar fatídicamente Horacio Quiroga. En el siguiente ejemplo, extraído de La Miel Silvestre, se habla de una amenaza constante al que duerme en la selva, debido a las hormigas carnívoras o la corrupción como lo llama el autor:

“Avanzan devorando todo lo que encuentran a su paso: arañas, grillos, alacranes, sapos, víboras y a cuanto ser no puede resistirles. No hay animal, por grande y fuerte que sea, que no haya de ellas. Su entrada en una casa supone la exterminación absoluta de todo ser viviente...“  (Quiroga. 2003: 38).

La naturaleza como personaje en Horacio Quiroga y Juan Rulfo
Juan Rulfo / Ilustración: Manuel Cetina


También a través de los textos se puede percibir una soledad casi tangible en los escenarios presentes dentro de las lecturas, ya que los protagonistas muestran un sentimiento de tristeza y melancolía al ser víctimas de una profunda pena, pero ligada o provocada por el ambiente en el que se encuentran. Véase en Luvina, de Rulfo, un protagonista describiendo la naturaleza de un cerro, refiriéndose a él como un lugar lúgubre donde se pierde todo sentimiento de  felicidad o esperanza.

“San Juan Luvina. Me sonaba a nombre de cielo aquel nombre. Pero aquello es el purgatorio. Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay ni quien le ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades. Y eso acaba con uno. Míreme a mí. Conmigo acabó. Usted que va para allá comprenderá pronto lo que le digo…” (Rulfo: 1953)

El motivo que se repite y termina siendo el eje principal en donde se desenvuelve el cuento de Luvina, es precisamente en la descripción del ambiente físico del lugar, ya que, el cerro en el cual se ubica el pueblo de San Juan Luvina se presenta como un paraje lúgubre, desolando y con profunda tristeza,  esto en cierta forma explica el por qué las personas cuya vida se desarrolla en el pueblo pierden una parte de su ser, pues como se menciona en un fragmento del texto:

“En esa época tenía yo mis fuerzas. Estaba cargado de ideas… Usted sabe que a todos nosotros nos infunden ideas. Y uno va con esa plata encima para plasmarla en todas partes. Pero en Luvina no cuajó eso. Hice el experimento y se deshizo…” (Rulfo: 1953)

Los misma soledad se nota en lo que experimenta el desdichado Paulino, del cuento A la Deriva, de Quiroga, pues al recibir una mordedura mortal de una serpiente decide aferrarse a la vida buscando ayuda, al no encontrarla, se queda completamente solo en su canoa en espera de la muerte, mientras despunta el alba:

“El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también [...]. Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald.” (Quiroga: 2003)

La naturaleza como personaje en Horacio Quiroga y Juan Rulfo
Horacio Quiroga


Asimismo es importante mencionar las implicaciones presentes en la naturaleza, ya que  el hombre en su afán de aventurarse y conocer más allá de lo evidente, opta examinar espacios desconocidos. Un ejemplo claro de esto es el que se presenta en La miel Silvestre, donde el personaje principal, Benincasa, decide explorar la vida en la selva, sin tener la experiencia suficiente.

“Benincasa, habiendo concluido sus estudios de contaduría pública, sintió fulminante deseo de conocer la vida de la selva” (Quiroga: 2003)

Como conclusión se puede afirmar la existencia de una relación entre la naturaleza y los personajes dentro de una historia, esto se ha podido reafirmar al analizar algunos de los cuentos citados anteriormente,  donde se fue mostrando que el protagonista es quien sufre la consecuencias de su entorno, tal es el caso de Luvina, La miel Silvestre, y  A la deriva. Reinvidicada  la estrecha conexión que hay entre el ser humano y su entorno, sin embargo en autores como Juan Rulfo y Horacio Quiroga, la naturaleza toma un papel trascendental en su obra, ya que esto ofrecen una extensa descripción sobre el medio donde se desenvuelve el relato, ofreciendo al lector la posibilidad de compartir experiencias, emociones y sentimientos.

En la literatura la descripción de los ambientes físicos adentra  a los lectores en la historia, es posible imaginar por lo que están pasando los personajes, la manera en cómo estos se sienten - tristes cuando hay lluvia, si  están solos, o felices, y en paz cuando están de campamento, alrededor de los árboles y ven las estrellas, por ejemplo-. Las condiciones de los ambientes físicos siempre condicionarán a los personas a realizar ciertas acciones, pues un personaje que vive en un desierto no podrá nadar, comer sandías,  montar a caballo, o tal vez sí, dependiendo si la lectura es de ficción, pero en cuentos realistas sabremos inmediatamente lo que ocurre con los personajes en dichos ambientes, motivando nuestra empatía hacia ellos,  la cual de alguna manera nos hace comprender la profunda relación existente entre el humano y la naturaleza. 

Referencias:
Rulfo, J. Luvina. En “El llano en llamas”. Literatura.us [En línea] https://www.literatura.us/rulfo/luvina.html (Fecha de consulta: 27/01/ 2020)
Quiroga, H. (2003). “Cuentos”. México: Porrúa.

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