El silencio de los inocentes, codiciamos lo que vemos cada día

El silencio de los inocentes, codiciamos lo que vemos cada día

por Javier Benitez Martínez

Título original: The Silence of the Lambs
Año: 1991
País: Estados Unidos
Dirección: Jonathan Demme
Guion: Ted Tally (Novela: Thomas Harris)
Reparto: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith, Tracey Walter, Kasi Lemmons, Chris Isaak, Charles Napier, Roger Corman, Frankie Faison, Paul Lazar, Daniel Von Bargen, Cynthia Ettinger

Si la ve como una persona no como un objeto, es más difícil hacerla añicos


En una sociedad donde la delincuencia te supera, donde la impunidad es el pan de todos los días, donde puedes identificar a los malos, siempre habrá espacio para los verdaderos monstruos, seres que se extraviaron o decidieron olvidar su humanidad. Asesinos que surgen de las grietas de una sociedad carcomida, de las profundidades del terror de la mente. Hannibal Lecter es el ejemplo de que existe algo más allá de la maldad.

El silencio de los inocentes es un thriller, donde Jody Foster (agente del FBI) se le encarga el caso de atrapar a un asesino serial, para ello necesita entrevistar a un famoso psicólogo (Anthony Hopkins) que ahora se encuentra encerrado por ser un notorio asesino serial. En cada sesión habrá una lucha por mantener la cordura, por intentar entrar en la mente del otro y descubrir sus secretos.

Quid pro quo, doctor


Anthony Hopkins le da vida al verdadero terror, interpreta a un asesino en serie, que es genial, culto, refinado, encantador, intuitivo y calculador; cada comentario, movimiento y pensamiento están destinados a robarse una parte de ti, sabes que te va ayudar, que te va dar lo que buscas, lo que no sabes es lo que vas a dejar a cambio.


El silencio de los inocentes le da un giro al terror sicológico, nos enfrenta a un temor diferente y constante, la protagonista tendrá que enfrentar sus propios miedos, aprenderá que el verdadero terror proviene de uno mismo y existen aquellos que hacen lo necesario para alimentar al monstruo que todos llevamos dentro. Es una carrera contra el tiempo, contra la maldad, pero sobre todo es una carrera contra una sociedad que no deja de crear gente desahuciada de su humanidad.

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