El Hombre que Calculaba, las Prodigiosas Matemáticas

El Hombre que Calculaba, las Prodigiosas Matemáticas

por Alan Fernando Padilla Ávalos

Para ti que se te dificultan las matemáticas o  para ti que las amas fervientemente, da igual, el libro que se te presenta contiene una historia fascinante, llena de problemas (si apenas puedes con los tuyos, piensas) y un héroe singular que ofrece su conocimiento para que no peleen más los hermanos, se confié siempre en los leales súbditos, las cuentas sean claras y las amistades largas.

Gran avance de la bella arte de las matemáticas está en los países arenosos, allá donde el turbante es la gorra de todos los días y el carro el camello, el territorio de los árabes; de ello te convence el profesor de matemáticas, el brasileño Julio César  de Mello y Souza,  quien atraído por la asombrosa cultura árabe (por leer ese libro que conoces, Las Mil y una Noches) y las propiedades mágicas de las matemáticas,  es que se colocó por seudónimo Malba Tahan y para compartir su pasión escribió El Hombre que Calculaba, inspirada en aquella región de Oriente, una lectura para todas las edades.

El Calculista


Beremís Samir es el sabio del relato, con muchas enseñanzas que dar en relatos del oriente, citando a los genios griegos, los tratados de aritmética, geometría, álgebra, trigonometría (qué dolor de cabeza, podrías decir); se trata de un pastor de ovejas que desarrolló una habilidad increíble para las operaciones aritméticas, contando en largar horas de ocio las ovejas del rebaño, las ramas de un árbol, ¡ Las orejas y las patas de centenares de camellos¡ y usa sus dotes matemáticos para ayudar a los comerciantes, a los poetas, los visires, y al mismísimo rey.

En la ciudad de Bagdad, Beremís gana popularidad entre el pueblo y los intelectuales, que le llaman propiamente calculista; la solidaridad y generosidad que demuestra el pastor de ovejas, se le devuelve en elogios, regalos y amistades que atesora con gran humildad:

Si yo hablase las lenguas de los hombres
y de los ángeles y no tuviese caridad,
sería como el metal que suena,
o como la campana que tañe,
¡Nada sería!... ¡Nada sería!...

Las Matemáticas


Sabes bien que la obra te incita a tomar un lápiz y comenzar a hacer cuentas, cuando los números, al combinarse y hacerse evidentes, dan un resultado incomprensible, o realizan asombrosas operaciones que dan proporciones inéditas o juegos donde parece haber algo que no cuadra, como si fuese magia. Además la historia del calculista motiva la reflexión filosófica, al desentrañar algunas nociones esenciales de las matemáticas, como la de número, o la de unidad, en las cuales casi nunca reparamos, con su debido suplemento de teología, de historias medievales, de ajedrez, cuadros mágicos, prisioneros, marineros, guerras y  poesía que han dado sabiduría a El Hombre que Calculaba.

En Revista Coco te invitamos a amenizar tus relaciones con las Matemáticas con esta excelente lectura.

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