The Big Bopper, el primer DJ

The Big Bopper, el primer DJ


por Santiago Salvador Belmonte Calderón
(El Gato Morrongo)

El DJ, ese extraño músico


En la actualidad nadie duda el lugar de un DJ en del mundo del arte. Los DJs son respetados dentro del ambiente de la música y la moda, al igual que los artistas más tradicionales, la tecnología actual permite al DJ crear un collage de sonidos y melodías que son sin lugar a dudas una nueva obra. Hay DJs que son tan famosos y respetados como cualquier leyenda del rock o ídolo del pop, y muchas veces incluso más. Ya no nos extraña escuchar que alguien “va a tocar” y ver que no cuenta con más instrumentos que un tornamesa o incluso un ordenador únicamente. En el presente siglo, muchos DJs son celebridades que aparecen en portadas de revistas, firman autógrafos y comandan ejércitos de fans, groupies, discípulos, imitadores, abogados, publicistas, dillers, prostitutas y oportunistas que les siguen a todas partes.

Es increíble imaginar que en las dos últimas décadas del siglo pasado, un DJ sólo realizaba remixes de los temas creados por otros músicos, a veces trabajaba en la mezcla de los álbumes de dichos músicos, e invariablemente acompañaba a los artistas de rap y hiphop proveyéndolos de ritmos y rifts para sus rimas. Una década antes, el DJ se convirtió en figura principal del mundo de la música con la aparición de las “discotecas”. Los aparatos de sonido en los 70´s ya no eran los pesados y obsoletos muebles del pasado, tenían un sonido muy sofisticado y eran fáciles de manipular; en las nuevas salas de baile (discotecas) ya no eran necesarias las grandes bandas ni los cantantes pop; el mismo éxito del mismo artista podía estar sonando “en vivo” al mismo tiempo en Nueva York, Londres y Hamburgo gracias a los DJs. Estos nuevos artistas comenzaron a crear las mezclas al entrelazar los temas para que los asistentes a las salas de baile no tuvieran que interrumpir su diversión entre una canción y otra, el DJ podía entrelazar diferentes temas de música disco en lo que parecía ser una sola sinfonía de largas horas de duración, anfetaminas y (sobre todo) cocaína proveían a los bailarines de energía para mantenerse en la pista hasta el final. Aunque la primera discoteca surgió en 1943 en Otley, Inglaterra con el DJ Jimmy Saville reproduciendo discos de jazz,  el auge de los DJs surge en el gran templo de la fama, la moda, el arte y la música llamado “Studio 54”, que marcaba esta nueva tendencia desde Nueva York para el mundo.

Jimmy Savile es considerado por algunas personas como “El Primer DJ”. Fue el primero en ser considerado como una celebridad. Sin embargo su fama y su presencia escénica no fue tan importante como la de Big Bopper (aunque Savile fue presentador del programa “Top of the Pops” el más importante de la televisión británica en los 60´s). Otros factores que contribuyeron a encumbrar la figura de Bog Bopper por sobre Saville, fueron: por un lado la manera en que murió Big Bopper (que relataremos a su debido tiempo) y por otro que Jimmy Savile es considerado entre los peores delincuentes sexuales ingleses, acusado de necrofilia, abuso y violación de menores (a su muerte en 2011 contaba con 300 denuncias por abuso de menores desde 1955 hasta 2009, y era acusado de haber mantenido sexo con cadáveres de 29 hospitales).

The Big Bopper, el primer DJ


Es casi imposible pensar en cómo surgió la historia del DJ, que va unida no sólo a la aparición de la música grabada, sino principalmente a la hegemonía de la radio en los años 50´s del siglo pasado, que perdió un poco (pero sólo un poco) de importancia durante los 60´s al entablar una lucha contra la televisión, que terminaría, dejando a la radio en segundo lugar. En los 80´s con la aparición de MTV, aunque poco le duraría el gusto a “la tele” que caería vertiginosamente con la aparición del internet; mientras que la radio fue de la mano de la tecnología, e incluso creció, al aparecer radio digital y los podcast.

Aunque ya desde finales del siglo XIX en la radio se reproducía música grabada en cilindros, ya a partir de 1929 en vinilos, y en 1935 el periodista Walter Winchell crea el término “Disc Jockey” para referirse a los locutores que reproducían vinilos en radio; el verdadero inicio de este arte arranca en los años 50´s. Con la música grabada, las actuaciones en vivo y en directo de los músicos y cantantes de moda eran suplidas por la presentación de vinilos, antes del LP, mucho antes del álbum (ni qué decir del casete, el CD, el MP3, etc) los pequeños 43RPM (Revoluciones por Minuto) revolucionaban minuto a minuto la historia de la música. Se trataba de pequeños vinilos más o menos del tamaño de un CD que contaban con dos caras (o lados): el Lado A tenía el “sencillo”, el tema que los productores consideraban el mejor del artista (y que al aparecer los LPs se incluiría en los “Grandes Éxitos”, aunque rara vez aparecería como parte de un álbum) y en el Lado B una canción en dónde los artistas habían experimentado libremente con tendencias menos comerciales, o hacían un cover (versión), una canción que al final no les había gustado, o simplemente algo que hicieron sólo porque tenía que haber algo en el Lado B (estas canciones desaparecían de la historia del artista, no se incluían ni en LPs ni en álbumes, ni eran tocadas en la radio).

Desde la aparición de la radio a inicios del siglo XX, un extraño personaje se había encumbrado al grado que era tanto o más famoso que los artistas que se presentaban (inicialmente en vivo) en sus programas: El Locutor. El locutor se encargaba de amenizar el programa con una voz seductora y magnética, contaba historias, cuentos, chistes, anunciaba productos, presentaba a los artistas, entrevistaba celebridades, decía las noticias y dramatizaba novelas (a veces los escuchas no podían distinguir una de otra; como cuando Orson Welles dramatizó “La Guerra de los Mundos” en 1938, haciendo que la población de los USA creyera que se hallaban bajo una invasión extraterrestre). Cuando aparecieron los 45RPM los locutores tenían que intentar conducir el programa al mismo tiempo que buscaban los discos, los ponían, los quitaban, los guardaban, buscaban el siguiente, etc; era un trabajo muy arduo, y aunque también se intentó que fueran los ingenieros de cabina los encargados de esto, al mismo tiempo que se realizaban sus labores habituales, era demasiado para ellos. Fue por esto que se hizo necesaria la incorporación de otro trabajador a la industria: el DJ, que en español se llama “Pincha Discos” y eso era precisamente lo que hacía: Pinchar (o poner) los discos.

The Big Bopper, el Primer DJ


El DJ hubiera estado condenado al anonimato dentro de su cabina de sonido, mientras el locutor cosechaba fama y fortuna, hasta la aparición de Big Bopper en 1954. Jiles Perry Richarson Jr. nació en Sabina Pass, Texas el 24 de octubre de 1930. Estudió en Lamar State College en Beaumont, Texas; y para mantener sus estudios empezó a trabajar en la estación de radio KTRM como DJ bajo el nombre de “J.P. Richardson”. Para ganar más dinero decidió cantar sobre melodías de “Bop” (género de jazz basado en la improvisación con sólos de piano o instrumentos de viento tocados velozmente) letras que iba improvisando al momento. Fue por este género que decidió adoptar el pseudónimo de “Big Bopper”, al momento que sus admiradores crecían y su fama se extendía. En 1957 reprodujo 1821 canciones al aire durante 6 días sin parar en KTRM, fue también en ese año cuando grabó el tema “Chantilly Lace”, su mayor éxito.

The Big Bopper, el primer DJ


Sus actuaciones eran extrañas, a veces parecía que ejecutaba un número cómico en vez de uno musical; a pesar de que contaba sólo con 27 años al iniciar su carrera en los escenarios, BB era un hombre casado, padre de una niña de 5 años, y su apariencia era ciertamente la de un “señor” parecía un hombre mucho mayor y actuaba como lo haría un artista infantil, no obstante las letras de sus canciones están cargadas de juegos de palabras, insinuaciones sexuales y hasta fetichismos; por ejemplo, el inicio de “Chantilly Lace” dice así:

(timbre telefónico ) “¡Hola niña! Sí, aquí el Big Bopper (risas)
¡Oh! Cosita dulce
¿Qué yo qué? ¿Qué si quiero qué?
¡Oh niña, tú sabes lo que me gusta!
Encaje Chantilly y una cara bonita
Y una cola de caballo colgando
Un meneo al caminar y una risita al charlar hacen girar al mundo
Nada hay en el mundo como una chica de ojos grandes.
Eso me hace ser divertido y gastarme todo mi dinero
Me hace sentir perdido, como un ganso de cuello largo…”


Las actuaciones de Big Bopper estaban cargadas de herramientas teatrales, por ejemplo la canción mencionada la cantaba con un aparato telefónico en la mano. Sus canciones estaban más bien habladas que cantadas, como hacía cuando era DJ/locutor en la radio, era un artista único en su momento, ya que mientras otros se acompañaban de guitarras, pianos y/o una banda o grupo, BB lo hacía únicamente con sus discos y su micrófono.

The Big Bopper, el primer DJ


Desafortunadamente no tendría tiempo de desarrollar su carrera y estilo, en invierno de 1959, se embarcó en una gira navideña al lado de otros grandes artistas de la época por el oeste de los USA, los músicos viajaban en un autobús de tercera clase sin calefacción, por lo que Big Bopper y Ritche Valens se encontraban gravemente enfermos de gripe. Buddy Holly (¡El Gran Buddy Holly era parte de la gira!) decidió alquilar una avioneta, debido a su conocida empatía con los hispanoamericanos (mantenía una gran amistad con la comunidad mexicana de Texas, y su esposa era de Puerto Rico) había desarrollado una gran amistad con Valens, así que lo invitó a viajar con él y sus músicos.

Big Bopper le pidió como favor a Waylon Jennings (bajista de Buddy) cambiar su lugar en el avión puesto que necesitaba urgentemente ir al médico, el lamentable estado de la gripe de BB hizo que Waylon le cediera el lugar, salvando su vida. El aparato despegó del aeropuerto de Mason a la una de la madrugada, pero una tormenta de nieve derribó la avioneta apenas 13 kilómetros después, no quedó ningún sobreviviente. Era 3 de febrero de 1959, y debido a la genialidad y el inmenso aporte de Buddy Holly a la música hasta nuestros días, a esa fecha se le conoce como “El Día que Murió la Música”, mientras que el trabajo de Big Bopper y Ritchie Valens fue justamente revalorado (la obra de Valens también tiene una gran importancia, pues se enlaza con el movimiento chicano y el invaluable aporte de esta subcultura al mundo del rock, una historia que podría empezar en California y recorrer el mundo vía Chávez Ravigne/Chicago/México/Buenos Aires/Madrid).

The Big Bopper, el primer DJ


Jiles Perry Richardson Jr., alias Big Bopper,  tenía apenas 28 años, menos de dos años en los escenarios y sólo 19 canciones en 9 vinilos de 45RPM, una hija (otro hijo nacería días después de su muerte), quizás su carrera habría tenido más impacto, quizás hubiera aportado mucho al pop de los 60´s, quizás hubiera sido un héroe de la música disco en los 70´s, quizás hubiera colaborado con los DJs y músicos electrónicos de los 80´s y 90´s; quizás se hubiera retirado de los escenarios al poco tiempo para dedicarse a su familia, quizás nadie lo recordaría si no hubiera muerto junto a Buddy Holly, quizás, quizás, quizás.

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