El playlist del 68

El playlist del 68

por Daniel Rios Rocha

La década de 1960 fue una época de profundos cambios culturales a nivel mundial. El hippismo como una forma de ser frente a los cánones establecidos por la sociedad capitalista industrializada que proponía el american way of life vio su luz y apogeo. De a poco, este mismo movimiento se fue consumiendo hasta ser cooptado por el sistema capitalista y volverlo inofensivo para este.

Como toda revolución cultural, su influencia abarca distintos ámbitos, la música es uno de ellos. A 51 años del movimiento de 1968, haremos un recorrido por el playlist de una Revolución; la Revolución Cultural de 68.


I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: "We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal. I Have a Dream (1963) Martin Luther King, Jr.

México vivía los años más duros del presidencialismo. El PRI era el partido hegemónico sin discusión alguna, la reforma política tardaría en llegar (apenas en 1977 con Jesús Reyes Heroles). Se vivía el fin de los años dorados del desarrollo estabilizador en México, el país crecía a un ritmo promedio del 6% anual, y los “beneficios” del sistema paternalista eran latentes en el país.

Todo esto con un costo social altísimo. Vivíamos en un dictadura disfrazada de democracia, el presidente era el Tlatoani que dictaba la vida pública del país. El autoritarismo ya había cobrado la vida de Rubén Jaramillo en Morelos, sofocado el movimiento ferrocarrilero de Valentín Campa y Demetrio Vallejo, y apagaba movimientos campesinos y magisteriales a sangre y fuego por todo el país.

El soundtrack de una generación


Bajo las consignas de prohibido prohibir, tomar el cielo por asalto, seamos realistas, pidamos lo imposible o maestros si, granaderos no, los jóvenes del México sesentayochero ponían a todo volumen Radio Capital, donde tenían entre sus preferencias musicales Blowin in the wind de Robert Zemelman mejor conocido como Bob Bylan, All Along The Watchtower en la magnífica guitarra de Jimi Hendrix, Mrs. Robinson de Simon & Garfunkel y Angel of the morning de Merrilee Rush.


Los estudiantes mexicanos escuchaban a Joan Baez, The Who, la bruja cósmica Janis Joplin y Street Fighting Man de The Rolling Stones y Ligth my fire de The Doors, y no podría faltar el poeta de voz peculiar: Leonard Cohen.


Antes que el rock fuera proscrito en el festival de Avándaro en 1971, músicos como Javier Bátiz, los Dug Dugs, Carlos Santana, el Three Souls in My Mind, o La Revolución de Emiliano Zapata mantenían viva una naciente tradición rockera mexicana.


Desde principios de los 60, un joven Oscar Chavez deleitaba a la chaviza en Ciudad Universitaria con temas como Por Ti, Fuera del mundo o Carabina 30-30. La cantante y compositora Judith Reyes escribía corridos aguerridos para los estudiantes politécnicos contra el presidente Gustavo Díaz Ordaz; Gorilita, gorilon y Coplas de las medallas, entre otras.


El cancionero latinoamericano estaba presente entre los jóvenes soñadores mexicanos, el queridísimo Daniel Viglietti y su A desalambrar, Me gustan los estudiantes de Violeta Parra, la voz de América latina Mercedes Sosa, el chileno Víctor Jara, y un joven Ismael Colmenares formaba una banda que sin saberlo, sería una banda de referencia en la canción de protesta en México; Los Nakos con su inolvidable Balada del granadero.


La primavera de la juventud que significó la década de los 60 del Siglo XX trajo consigo profundos cambios a nivel mundial; la lucha contra el autoritarismo, la descolonización de África, los movimientos por los derechos civiles en EU y la consolidación de la Revolución Cubana, entre otros.


Para México, el inicio de un largo y lento proceso democrático, el inicio de la Guerra Sucia y una sociedad que transitaba de viejas estructuras tradicionales, a una sociedad más abierta que se incorporaba a la sociedad industrializada de la segunda mitad del siglo pasado.

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