Some Girls: Las mujeres que forjaron a los Rolling Stones (parte 01)

Some Girls: Las mujeres que forjaron a los Rolling Stones (parte 01)

Autor: Santiago Salvador Belmonte Calderón
(El Gato Morrongo)

The Backstreet Girls

Cuando se piensa en The Rolling Stones, nos vienen a la mente muchas cosas: chistes geriontofóbicos de los que son víctimas desde que andaban entrando en sus 40s; satanismo, sexo, drogas, rock´n roll y canciones no sólo machistas, sino incluso misóginas en la mayoría de los casos. Sin embargo, hay quienes opinan que los Stones en sus canciones les dieron el protagonismo a las mujeres, las empoderaron reconociéndoles un papel activo, a diferencia de otros grupos y canciones de la época (aunque los Stones son una banda vigente, en este caso me estoy refiriendo a sus inicios en los años 60s, ya que gracias a su influencia, las mujeres tomaron papeles protagónicos en las décadas posteriores).

Así mismo, las mujeres que rodean y rodearon a los Stones son más que simples groupies o madres de una muy numerosa prole, como sucedía en otras bandas. El protagonismo de estas chicas era tal que Mick Jagger les cantaba “No quieras ser parte de mi mundo. Sólo sé la chica tras bambalinas” en la canción “Back Street Girl” de 1967. Hoy vamos a comenzar a reseñar a algunas de estas personalidades y su relación con la banda, dejando en claro que ni son todas las que están ni están todas las que son; y de hecho todas y cada una de ellas merecerían su propio artículo, sin embargo en esta ocasión vamos a presentar una muy breve reseña para poder hablar de la mayoría de ellas.

No le preguntes porque necesita ser tan libre; ella te dirá que es la única forma de existir


Linda Keith fue una “superstar” antes de que Andy Warhol forjara el término, una “socialité” antes de la globalización y una “influencer” mucho antes de la época de la internet. Era una mujer de una belleza indescriptible, una personalidad cautivadora, una voluntad férrea y una inteligencia intuitiva fuera de lo común.

Linda fue una de las principales modelos de Voge, “descubierta” y fotografiada por David Bailey, era conocida por sus intereses en la literatura y el arte, tenía una gran habilidad para sociabilizar, organizar grandes multitudes y cerrar tratos. Conoció a Keith Richards en una tertulia del ambiente bohemio londinense en 1963, fueron presentados por Sheila Klein (novia de Andrew Olhman, manager de los Stones) y comenzaron una difícil relación en dónde ella era la jefa dictatorial de un sumiso y enamorado Richards. Linda (al igual que Brian Jones) era una gran conocedora del blues verdadero (algo muy raro en aquella época) y le prohibía a Keith Richards poner música de los Rolling Stones en casa. Cuando por influencia de Andrew Olham y Mick Jagger los Stones tuvieron su primer  periodo pop en los 60s, Linda regañaba a Keith y hasta se burlaba de él por ser incapaz de hacer “buena música”.

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Linda Keith


La búsqueda por un nuevo sonido que llevara al blues eléctrico a una verdadera fusión con el rock, la llevó a visitar el club Cheetah de Nueva York en mayo de 1966. Ahí escuchó una banda llamada “Curtis Knight and The Squires” y quedó fascinada no por Curtis, sino por el guitarrista que a la sombra de la banda creaba un sonido experimental en el que nadie creía: Jimmy James; que gracias a ella saltaría al estrellato y se convertiría en una leyenda aún superior a Brian Jones, bajo el nombre de Jimi Hendrix. En cuestión de días, Linda estaba saliendo con Hendrix, y convenció a Chas Chandler (agente de The Animals) de llevarlo a Londres. Antes de que la gira de Hendrix comenzara, Keith Richards (que la mantenía vigilada de manera obsesiva) le dijo al padre de Linda, que ella estaba siendo seducida por un drogadicto “negro” que la estaba enredando en el mundo del LSD y una vida de desenfrenos sexuales. Lo gracioso del caso, es que ella básicamente sedujo a un tímido y asustadizo Hendrix y lo llevó a su departamento, en dónde Linda lo inició a él en el uso del LSD. El padre de Linda fue a Nueva York por ella (que aún era menor de edad), en Londres, Keith Richards la esperaba encolerizado, pero no pudo ni decir palabra porque ella le dijo “Que se fuera a la mierda” (según sus propias palabras) y ahí terminó la relación. Era martes, recuerda Richards “Así pasa, rompes con una bella chica y todo lo que te queda al final es un piano, una guitarra y un par de pantimedias. Eso es el adiós” Esa fue la inspiración para el tema “Ruby Tuesday” Keith Richards añadiría: “Rómpele el corazón a un músico y escribirá una gran canción”.


Linda regresaría con Hendrix y lo convertiría en un personaje que hizo palidecer al propio Clapton en la época en que literalmente era considerado un dios). Le presentó a Brian Jones, el líder y fundador de los Rolling Stones, el responsable del resurgir del blues en los años 60s y su popularización en la cultura occidental contemporánea. Jones y Hendrix llegaron a trabajar juntos, Jimi escribió “Send my love to Linda” para Linda Keith y ella le regaló una guitarra de Keith Richards, que la seguía espiando como confirmaría en la canción “Thief in the night” escrita para Linda en 1997.


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Pero el golpe más doloroso para Keith no fue Jimi Hendrix, sino Brian Jones, la personalidad carismática, el gran talento y el conocimiento de Jones sobre el blues, lo hacían más afín a Linda que el Keith Richards de aquella época, y ella llegó a engañar a Keith con Brian. Cuando Richards se enteró decidió ponerse del lado de Andrew Olham y Mick Jagger para quitarle el liderazgo de la banda a Jones (aunque ya lo estaba haciendo, pero de manera más pasiva, casi como si fuera un robot manipulado por Jagger y Olham). La “cuestión Anita/Brian/Keith” (que veremos a continuación) fue estimulada en esta época. Aún en la actualidad pareciera que Keith Richards no puede reconocerle ninguna virtud a Brian Jones, ni dedicarle ninguna palabra amable; incluso ha declarado absurdamente que Jones no fue el fundador de los Stones. Hay más rencor hacia el amigo que le “robó la novia” que hacia el maestro que le enseñó el blues, el líder que lo llevó a la fama, el amigo que lo ayudó en muchos momentos difíciles.

Ella estaba muriendo por sobrevivir


Anita Pallenberg es uno de los personajes más importantes de la cultura popular del siglo pasado, su influencia puede ser comparable con la de David Bowie o Brian Jones. La inclusión de la mitología celta, el ocultismo medieval, el Thelema de Crowley, el simbolismo nacionalsocialista y el satanismo; en el mundo del rock difícilmente se hubieran dado de no ser por ella.

La estrecha relación entre Alemania e Italia durante los gobiernos de Hitler y Mussolini llevaba a muchos funcionarios alemanes a residir en Italia, este fue el caso de los padres de Anita, por lo que ella hablaba italiano y alemán, además de inglés y otros idiomas que manejaba a la perfección. Tenía las nacionalidades italiana y alemana, después renunció a la italiana para obtener la “estadounidense”, pero declaró haberlo hecho más por conveniencia ya que durante toda su vida, ella se consideró alemana.

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Anita Pallenberg


Anita era ya una modelo y actriz famosa en Alemania, se consideraba una bruja seguidora de Aleister Crowley e indujo a los Rolling Stones en esta filosofía, y estos a su vez contagiarían estas ideas a bandas y artistas como Black Sabbath, Led Zeppelin, John Lennon y David Bowie, entre otros.  Toda esa ola de satanismo que posteriormente inundaría el mundo del rock fue introducido por Anita a los Rolling Stones. Anita fue también la que abrió las puertas para los Stones al mundo de la marihuana, el LSD y la heroína, que ellos popularizarían entre sus colegas artistas. Por influjo de sus padres, simpatizaba con la ideología nacionalsocialista, por lo que primero por medio de Brian Jones, y luego directamente, los Stones juguetearon un poco con estos conceptos y serían imitados por artistas como The Who, Lennon, Led Zeppelin, David Bowie, Sex Pistols. Siouxsie and The Banshees, etc. Se podría decir que la parafernalia “neonazi” de los años 70s que sobrevive penosamente en la actualidad le debe mucho a Anita Pallenberg.

Hay que aclarar qué; aunque Anita sabía exactamente a que se referían estas ideas, para los jóvenes ingleses de la posguerra, el adoptar símbolos y actitudes “nazis” era una forma de rebeldía contra la generación anterior (lo cual es una reacción sana en la juventud: un joven que no se rebela ante los “viejos” definitivamente está enfermo). ¿Qué mejor forma de hacer rabiar a sus padres que adoptar la imagen de aquellos contra los que lucharon una guerra? La penosa situación económica de posguerra se debía a la economía de guerra planeada por Winston Churchill, pero  la gente le adjudicaba la crisis al gobierno de izquierdas que encabezaba el Partido Laborista. Aunque en realidad lo que el gobierno estaba haciendo era tratar de salvar a la vieja Inglaterra (y lo lograron),  para los jóvenes la izquierda era culpable de la miseria, y los nazis pelearon contra la Unión Soviética, o sea “la izquierda”. Una visión muy simplista de la realidad, pero el caso era más que nada la rebelión contra el actual sistema de cosas. También hay que recordar que a inicios de los 60s el asunto de los campos de concentración no era muy difundido.


Anita estaba muy interesada por los Rolling Stones más como fenómeno social y como elemento visual que por su música, por lo que hizo uso de todas sus influencias para conocerlos en Munich durante su primera gira alemana. El temperamento de Pallenberg intimidó a la banda, ante una mujer con tanta autoridad ellos se limitaban a arrinconarse mirando al suelo y susurrando mientras se alejaban apresuradamente. Solamente Brian Jones que tenía una personalidad tan fuerte como la de ella, que ya había vivido una gira europea antes de los Stones y que hablaba perfectamente alemán, se atrevió a encararla. Esto era precisamente lo que ella buscaba: conocer al líder, que era además el que tenía una imagen más interesante, el más talentoso y también el más culto; por lo tanto el único con el que ella podía hablar sobre historia, literatura, arte y filosofía. “Me pareció un erudito” dijo al respecto Anita. Les invitó hachís a los Stones, los cuales rechazaron el ofrecimiento pues no consumían drogas, sólo Brian aceptó.

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Pronto inició una apasionada relación con Brian, le convenció de la congruencia de las ideas de Aleister Crowley, le enseñó sobre magia, brujería, satanismo y drogas. A diferencia de Keith que proviene de una familia con fuertes tradiciones sindicalistas y de Jagger que simpatiza con el socialismo desde sus años en la escuela de economía; Brian limitaba su ideología política a la solidaridad del proletariado, e incluso le avergonzaba en ocasiones las actitudes burguesas que los Stones estaban adquiriendo. Anita le enseñó sobre el nacionalsocialismo, pronto Brian se tomó unas fotografías con un uniforme de las SS y empezó a utilizar insignias nazis. Mick Jagger hizo el saludo romano en el Estadio de Berlín (que fue respondido por todos los asistentes), Keith Richards también empezó a adoptar el uso de insignias militares nazis, incluso Jagger llegó a utilizar una camiseta con la svástica durante gira promocional del álbum “Some Girls” en los 70s. Aunque los Stones se han encargado de “desaparecer” la evidencia de este periodo, es todavía posible encontrar algunas fotografías de ellos haciendo el saludo romano o utilizando ornamentos “nazis”.

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Anita participó en filmes como “Barbarella” y “A Degree of a Murder” (dónde Brian Jones compuso la banda sonora), su  personalidad destacaba por sobre divas de la época como Jane Fonda o Marianne Faithfull, quien indica de Anita que “Las mujeres se evaporaban a su lado”.

Cuando Andrew Olham empezó a quitarle el poder sobre el grupo a Brian para dárselo a Mick y Keith (puesto que los veía más manipulables), sus estrategias incluían bromas crueles, abandonar a Brian, no avisarle cuando había ensayos, no compartir con él las sesiones de grabación, quitarle el protagonismo en los medios (que gracias a Olham presentaban como líder de la banda a Mick y no a Brian), apagarle los instrumentos, e incluso dejarlo a merced de las salvajes fans de los años 60s. Olham alentó a Jagger y Richards como compositores por un lado, y por otro menospreciaba todo esfuerzo de Jones por presentar algún tema a pesar de que era el más virtuoso). Anita se dio cuenta hacia dónde se inclinaba la balanza de poder, y que ella era el único apoyo que tenía el, ahora frágil Brian Jones, sumido en depresiones y crisis nerviosas.


Las prácticas sexuales de Brian y Anita incluían el sadomasoquismo, la pareja solía golpearse salvajemente, y en muchas ocasiones era Brian el más lastimado, aunque Anita no hablaba sobre esto cuando se presentaba ante Keith Richards mostrando las marcas de los golpes recibidos victimizándose. Durante un viaje a Marruecos, Brian fue víctima de un ataque de asma, por lo que fue internado en un hospital, y decidieron abandonarlo y seguir el viaje sin él, lo que aprovechó Anita para iniciar una relación con Keith Richards, y este para vengarse por la afrenta de Brian con Linda Keith. Lo que seguiría a este episodio sería la extraña muerte de Brian Jones.

Anita Pallenberg y Keith tendrían tres hijos: Marlon (nombrado en honor a Marlon Brando), Dandelion (Ángela) y Tara (que murió poco después de nacer). Anita siguió frecuentando los círculos intelectuales de las principales capitales del mundo, rodeándose de personajes como John Lennon, Andy Warhol, Jimmy Page, Pink Floyd e incluso Jimi Hendrix, lo que no le agradaba a Keith por lo sucedido con Linda, y por la amistad de Hendrix con Brian Jones. Bob Dylan (otro amigo de Brian) escribió “Blonde on Blonde” para ella.

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Durante la grabación de la película “Performance” en dónde escribió parte del guion y compartía créditos con Jagger había una escena de sexo en dónde hicieron realmente el amor. La escena íntegra fue editada aparte y ganó algunos premios en festivales de cine porno. Obviamente esto no le agradó en absoluto a Richards, que nunca le perdonó esto a Jagger. A partir de ahí la relación entre ellos fue cada vez más distanciada y fría, una relación únicamente profesional. Los resultados del distanciamiento de Jagger y Richards se vieron reflejados en los mediocres discos pop de los Stones en los 80s, y la casi disolución de la banda después de grabar el “Dirty Work”.

Anita sabía tocar el piano y (a diferencia de Jagger y Richards) podía leer partituras al igual que Brian Jones, así que su papel en las sesiones de grabación y ensayos era tan importante como el resto de la banda. Era también diseñadora y modelo, y se sintió muy interesada por el movimiento punk y por el trabajo de Andy Warhol. En 1979 uno de sus discípulos a quien entrenaba en el Thelema se suicidó al lado de ella en la mansión de Keith Richards en Nueva York, con tan sólo 17 años poco después de eso, Keith y Anita se separarían.

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Ya en su etapa madura, Anita grabó un video con Marianne Faithfull (de ella hablaremos en el siguiente artículo) en dónde ellas representan el papel que jugaron en la sociedad de los Rolling Stones: Marianne un ángel, Anita el demonio.

Anita murió en 2017 después de haber inspirado muchas de las canciones más tristes escritas por Keith Richards, y también la más feliz; llamada precisamente “Happy”. Un detalle interesante es que cuando la letra oficialmente dice “I need a love” en realidad está diciendo “Anita Love”.


Todo lo que quiero hacer es regresar a ti


En esta época en que los medios miden la belleza de una mujer por cantidad y no por calidad; estos tiempos en dónde una mujer que mantiene un cuerpo estético, áureo y saludable es considerada “fea” e incluso es insultada y calificada como “mal ejemplo para las demás mujeres” (en la sociedad de consumo es más favorable una modelo que estimule el derroche en cirugías plásticas y ropa para aumentar sus volúmenes, que se sientan siempre tristes e insatisfechas con sus cuerpos, que sean medidas y pesadas como mercancías), jamás hubiera triunfado alguien como Kate Moss y las etéreas modelos de los años 90s que parecían salidas de un cuento de hadas. Sin embargo Moss (por cierto muy amiga de Keith Richards) tuvo un precedente en Leslie Lawson (Twiggy). Ella era de la clase obrera al igual que Keith Richards, sin embargo fue la primer “supermodelo” de la historia, y fue considerada  “El Rostro de 1966” por la revista Voge.

Twiggy dudó mucho antes de asistir a una agencia de modelos, el canon de belleza predominante en la época (muy similar al actual) exigía que las mujeres fueran altísimas y de abundantes proporciones. Aparte de su cuerpo, su manera de vestir, su cabello corto engomado y la forma en que se maquillaba llamó la atención del mundo (sin exagerar). Además de modelar ganó dos Globos de Oro pues actuó en varias películas. Como música y cantante llegó a grabar varios discos como solista y muchas colaboraciones con artistas como por ejemplo David Bowie. La Brittish Rose Breeders and Growers creó una rosa con su nombre.

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Leslie Twiggy Lawson


A pesar de que siempre ha sido la mejor publicista de ella misma, Twiggy nunca ha revelado gran cosa de la época en que fue novia de Keith Richards, y este tampoco ha dicho mucho al respecto, lo único que se sabe es que fue una relación de unos cuantos meses.


(Continuará)

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