Octavio Paz y las contradicciones del PODER

Octavio Paz y las contradicciones del PODER


Autor: Daniel Ríos Rocha

Nacido un 31 de marzo de 1914 y oriundo de Mixcoac, Octavio Paz fue una figura fundamental de la cultura en México en el Siglo XX. Hacemos un recorrido por sus contradicciones como figura pública y su relación con el poder político y el PRÍNCIPE mexicano.

El intelectual oficial


Octavio Paz es sin duda el escritor e intelectual mexicano más influyente del siglo XX. Ganador del Premio Cervantes en 1981 y merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1990, Paz representó al intelectual total del sistema político mexicano.

A su muerte, ocurrida el 19 de abril de 1998, el ambiente cultural mexicano oficial se quedó en la orfandad y sin brújula. Son célebres sus ensayos El laberinto de la soledad (1950), El arco y la lira (1956), Posdata (1970), Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982) y poemarios como Piedra de sol de 1957 y Salamandra de 1962.

Octavio Paz encarnó la figura del intelectual oficial del régimen. No es casualidad que, por lo menos en América Latina, la figura del “intelectual oficial” esté ligada a dos nombres; el mexicano Octavio Paz y el argentino Ezequiel Martínez Estrada.

Tanto Paz como Martínez Estrada se encargaron de dictar la línea cultural de sus respectivas sociedades. Mientras el argentino, años antes, escribiera Radiografía de la pampa (1933), para 1950 Octavio Paz escribía El laberinto de la soledad. En ambos textos, sus autores reflexionan y analizan el Ser nacional y la naturaleza del argentino y el mexicano.

Estos intelectuales se encargaban de incluir o excluir a su antojo del medio oficial a escritores y artistas según su parecer. Es muy conocida la polémica y el desprecio que Paz sentía por el Grupo de los Infrarrealista, y en particular por Mario Santiago Papasquiaro, al punto de cerrarle cualquier oportunidad de publicar y/o sabotear cualquier iniciativa de estos jóvenes poetas entre los que se contaba en sus filas, al póstumamente célebre Roberto Bolaño.

Octavio Paz y las contradicciones del PODER
Octavio Paz y su afinidad con Salinas de Gortari.

Las contradicciones de Octavio Paz


  • Nieto de Irineo Paz, abogado y escritor porfirista. Hijo del periodista Octavio Paz Solórzano, colaborador de Antonio Díaz Soto y Gama e intelectual del Zapatismo morelense. Octavio Paz vivió a galope la contradicción de ser un revolucionario, con ideas anarquistas, tendiente al zapatismo, marxista convencido en su juventud, republicano convencido, -en 1937 viajó al congreso de escritores antifascistas en España y pese a que gradualmente se fue alejando de posiciones de la izquierda más radical, nunca abjuró de sus convicciones republicanas, su apoyo a la República Española, y a los exiliados españoles en México-, a pasar, en su madurez y últimos años, en un crítico furibundo de la URSS, la Revolución Cubana y la Revolución Sandinista, como hijo de la Revolución Mexicana, fue un convencido del Régimen nacido de ésta, y el tótem cultural del régimen priista.
  • Mientras que en 1968 Octavio Paz renuncia a su cargo como Embajador de México en la India, al enterarse de la Matanza de Tlatelolco, durante los años setenta dedica sus esfuerzos en atacar y criticar a las tendencias más radicales de la izquierda, el uso de la violencia de las guerrillas de Genaro Vázquez o Lucio Cabañas, por ejemplo.
  • Mientras el poeta denunciaba las feroces dictaduras militares del Cono Sur, a la par cultivaba amistades peligrosas con el poder mexicano. Es conocida su relación de amistad con el padre del neoliberalismo mexicano, Carlos Salinas de Gortari, y que el entonces presidente recurría periódicamente al consejo del escritor.
  • Fue el ahora tristemente célebre Mario Vargas Llosa quien, en 1990, en un programa de Televisa desnudó al poeta mexicano, al calificar al régimen mexicano como una “dictadura perfecta”, inmediatamente Paz se lanzó a defender y justificar al régimen priista.


  • A pesar de que en su juventud fue un convencido zapatista, Octavio Paz no reparo en criticar en febrero de 1994 al EZLN, el poeta decía que el conflicto había desatado “poca sangre y mucha tinta”, cuestionaba a los intelectuales que sin más se entregaban al neozapatismo justificando la violencia, y atinadamente, llamaba a repensar el papel de los intelectuales en el conflicto, donde al debate de las ideas se asistía “a la entronización del lugar común y la canonización de la ligereza intelectual”, que llevaba a no plantearse las preguntas fundamentales que subyacen al conflicto, y que apuntaban a la crítica de la realidad concreta, que posibilitó la aparición del grupo rebelde.

Sin duda, el hombre público que fue Octavio Paz es contradictorio, multiforme; su peligrosa relación con el Príncipe Mexicano, sus posiciones conservadoras al final de su vida, pero fundamentalmente su literatura (hecha con rigor y honestidad intelectual), son el legado de un  mexicano de su tiempo.

A pesar de todo, no podríamos explicarnos la segunda mitad del Siglo XX mexicano sin la figura de Octavio Paz. Poeta, ensayista, intelectual e ideólogo, fundador de una de las revistas más influyentes de su época, Vuelta, hacen del Paz una figura que debemos leer, aprender y discutir con y contra él.

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