El Principito, de Antoine de Saint Exupéry

El Principito, de Antoine de Saint Exupéry

Autor: Alan Fernando Padilla Dávalos

Buenos días, es así como comenzaría cortésmente El Principito si fuera ésta otra de sus aventuras. La obra del aviador francés Antoine de Saint- Exupéry ha marcado la vida literaria del mundo, siendo un libro clásico y con un lugar especial en el corazón de millones de lectores. Traducido a más de 250 idiomas y dialectos, entre los cuales se encuentran el náhuatl, maya y el otomí, además del braille.

Recordemos primero que el 6 de abril de 1943 es la fecha de publicación de este libro, fecha situada en un mundo en guerra. Su autor, Antoine de Saint-Exupéry, fue un aviador que luchó en la Segunda Guerra Mundial por su país: Francia. En un exilio en Estados Unidos fue cuando terminó su obra más conocida y por la que alcanzó la fama mundial: El Principito, que además ilustró de forma beatífica. El libro fue inspirado cuando el autor sufrió un accidente como aviador en el desierto del Sahara, una aproximación a la muerte. En una misión de reconocimiento en el año de 1944, Saint-Exupéry desapareció con su avión en el mediterráneo.

En la Semana Mayor, el libro más recordado será la Biblia, sin embargo, no deja de estar en nuestras mentes El Principito. Por ello es que recordaremos también este gran libro y haremos comentarios sobre su lectura, aprovechando las celebraciones. No olvides compartirnos también tus opiniones sobre El Principito.

¿Es un libro para todas las edades?


Si. Aunque ciertamente muchos pasajes del libro no son tan comprensibles para los niños, como aquellos donde encontramos moralejas y lecciones de vida, o inclusive críticas hacia los adultos. La historia es amena y los dibujos tan agradables que los niños pueden jugar imaginándose las estrellas, viajar por los mundos, y conocer el hogar de El Principito, con sus pequeños volcanes y su vanidosa rosa.

El libro, como un niño, tiene una dosis de ingenuidad maravillosa. Se necesita un grado de conocimiento y conciencia la que nos permitiría observar los detalles relevantes de la obra, que nos son relevantes porque somos adultos y sin duda la lectura nos demuestra nuestros propios errores hasta ilustrados, pero el niño no lo entiende, solamente diría “Los adultos son decididamente gente muy extraña”.

¿Ha sido un libro sobrevalorado?


Resulta que es una pregunta muy complicada, para cada persona puede haber una respuesta definitiva ¿Existen libros mucho mejores? Por supuesto, hablando de clásicos, unos dirían que Alicia en el país de las Maravillas es mejor, o Juan Salvador Gaviota, los cuentos de Bécquer, Las aventuras de Sherlock Holmes, Frankenstein, Drácula, o alguna historia de Verne. Pero algún otro que te toque y te marque como la hace el Principito, es difícil, este libro es muy contundente y eso le ha brindado su fama. Dejemos pues la respuesta a lo que cada quien piense.

El Principito, de Antoine de Saint Exupéry
Antoine de Saint-Exupéry después de su caída en el desierto de Libia, 1935 /Foto: Reddit


¿Qué enseña el Principito?


Entre las moralejas más representativas de la obra de Antoine de Saint Exupéry se encuentran las siguientes:
  1. Cuando El Principito visita los pequeños mundos habitados por un solo hombre, se encuentra que ellos viven enfrascados en cosas inútiles, el término correcto sería la muerte viviente. El más importante y magnífico, en opinión propia, es la enseñanza del mundo del bebedor, quien se encuentra en un círculo vicioso, muy notorio en nuestra realidad.
  2. Las cosas se vuelven especiales porque nosotros las hacemos especiales. El Principito se dio cuenta que su rosa era única en el universo porque lo tenía a él, porque él la cuidaba, la protegía, y eso de brindaba valor. Entonces, nuestros amigos son especiales para nosotros, nuestra familia, nuestra mascota, en ellos depositamos nuestro cariño, que los hace especiales y únicos.
  3. Y claro está, la enseñanza de la coraza, lo externo. Las apariencias no son nada como el interior, y esto es lo más importante, aunque claro, lo externo puede decirnos mucho de cómo se encuentra lo interno, o puede ser un simple engaño del sentido.


Puntos Críticos

Para las personas que requieren detalles, El Principito les falla en ese aspecto. Los detalles al autor le parecen insignificantes pues intentó dejarlo todo claro con los dibujos. Pongamos las cartas sobre la mesa, ¿Cómo viajó El Principito hacia los otros mundos? Se nos dice que aprovechó la migración de unas aves, ¿Y luego? ¿Cómo decidió a dónde ir? ¿Él dirigió a las aves? Es algo que no sabremos. Sin embargo, hay otros donde la contundencia es muy marcada y no requiere explicaciones, como aquel pasaje cuando El Principito se encuentra en el desierto, ya en el planeta tierra y habla con una flor, o cuando éste conoce a un comerciante:

¡Buenos días! -dijo el Principito-.

¡Buenos días! -Respondió el comerciante-.

Se trataba de un comerciante de píldoras muy perfeccionadas, las cuales calmaban la sed. Si se toma una pastilla a la semana no se necesita beber ningún líquido durante ese tiempo.

- ¿Por qué vendes eso? -dijo el Principito-.

-Es una gran economía de tiempo- dijo el Comerciante-. Los expertos han hecho cálculos; han comprobado que se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.

- ¿Y qué se puede hacer con cincuenta y tres minutos?

-Cada uno puede hacer lo que quiera.

-Si yo tuviera cincuenta y tres minutos libres para gastarlos en lo que quisiera, me dirigiría tranquilamente a un manantial.

Hay dos puntos que llegan a ser incongruentes, uno se muestra cuando El Principito escala una montaña y se topa con el eco. Se enfada y afirma que los adultos repiten lo que uno les dice. El otro fue un pasaje seco, cuando El Principito platica con el guardavía, aunque fue un intento de dar buenas moralejas no fue tan interesante. El final pretende ser muy conmovedor y dejar una gran lección, aunque al punto de vista todavía el lector no acababa de encariñarse con el protagonista como para que le moviera la desaparición de El Principito.

El Principito, de Antoine de Saint Exupéry


En humilde opinión personal, El Principito fue una magia que terminó pronto, quizá la historia tenía un buen potencial para desarrollarse más, pero el autor lo dejó así, y con eso basta para reflexionar y aprender bastante. Quizá tengamos que seguir la moraleja principal, olvidarnos de la extensión y de las letras, pensar mejor en las profundas reflexiones que quiso plasmar el autor en un pequeño niño. Esa aventura en donde casi muere en el desierto del Sahara, la cercanía con la muerte inspira las más grandes enseñanzas sobre la vida, pues lo esencial es invisible a los ojos.

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