Uz Maršala Tita, el alma partisana

Autor: Santiago Salvador Belmonte Calderon (El Gato Morrongo)

Una melodía puede encender almas y animar voluntades, una canción puede mover a las multitudes y conmover a los individuos. Gracias a la educación prusiana, los himnos nacionales son aprendidos en las escuelas por los niños que desde pequeños aprenden estas canciones que los hacen identificarse dentro de una patria común, empatizar con sus paisanos y también enfatizar las diferencias que mantienen o creen que mantienen  con quienes no pertenecen a su país. Esto ocurre con Uz Maršala Tita.

Todo el modelo pedagógico prusiano (los uniformes, los ejercicios cívicos en las mañanas, la educación física, pasar lista, sistema de calificación numérica, etc.) estaba pensado para crear excelentes soldados, y fue pronto implementado por todo occidente. Con la Revolución Industrial se descubrió que este sistema servía también para entrenar trabajadores eficientes, disciplinados y obedientes, con lo que este modelo educativo fue implantado básicamente en todo el mundo.


Uz Maršala Tita, el alma partisana

Las naciones tenían también antiguas canciones regionales que los unían alrededor de sus festividades, gastronomía y bebidas; algunos deportes como el fútbol trataron de reemplazar las guerras con justas deportivas, y al tiempo que usaban los himnos oficiales y los locales, crearon también los propios para cada club.

Hay canciones que sirvieron o aún sirven para unir pueblos de diferentes orígenes étnicos, históricos o culturales en torno a un objetivo común, que crean conciencia de clase, por ejemplo “La Internacional” “El Himno de la Unión Soviética”, “Bandiera Rossa”, “Bella Ciao”, “¡Ay Carmela!”, “Hijos del Pueblo” e incluso la tristemente célebre “Cara al Sol”. En la República Socialista Federal de Yugoslavia hubo muchas canciones oficiales y no oficiales que amalgamaron el espíritu rebelde e indomable de los pueblos balcánicos, y quizás la más importante sería “Uz Maršala Tita”, escrita por Vladimir Nazor.


Uz Maršala Tita, el alma partisana

Nazor fue un poeta dalmatino interesado en la conciencia nacional de Dalmacia e Istria (en aquel momento bajo el dominio austriaco) escribió varias obras como “Veli Jože” (el Gran Josip, sobre la historia de un amable gigante istriano), “Loda el pastor (la historia de un pueblo dálmata desde el punto de vista de un fauno), “Cuentos de Istria” y Reyes Croatas (en donde contribuye a dibujar el nacionalismo croata, para bien o para mal).

En 1941 se convirtió en miembro de la Academia Croata de Ciencias y Artes, pero escapó al año siguiente para unirse a los partisanos convirtiéndose en un colaborador muy cercano de Josip Bros Tito. Al terminar la guerra escribió “S partizanima” (un diario de guerra) fue el primer presidente de la República Popular de Croacia dentro de la federación yugoslava. Llagó a escribir más de 500 poemas. Si admiración por el Marshall se puede ver al inicio de esta canción “Con Marshall Tito, el hijo más valiente y heroico de nuestra tierra ni siquiera el infierno nos detendrá”. Y continúa, ensalzando por primera vez a este pueblo tercermundista que se liberó por sí mismo de todos sus opresores históricos  “Levantamos nuestras cabezas con valentía, caminamos audazmente y apretamos nuestros puños con fuerza”.

Uz Maršala Tita, el alma partisana

Uz Maršala Tita y el himno de un pueblo


La música de Uz Maršala Tita fue realizada por Oskar Danon, un director de orquesta en Sarajevo que llegó a ser el director de la Ópera de Belgrado y posteriormente de la Orquesta Filarmónica de Yugoslavia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen ustaše patrocinado por Alemania para crear el Estado Independiente de Croacia, alegó que los croatas descendían de los ostrogodos y no de los eslavos, de esta manera pretendían emparentarse más con Alemania que con los países eslavos. Eslovenia hace lo mismo con Austria, pero el resultado de esta “germanización” eslava resultó más nefasto en Croacia hasta la fecha. En la ustaše puede encontrarse la causa de la actual política derechista croata, que afecta en extremo los usos, costumbres y creencias de la población en general (el actual estado croata sigue incluso usando una variante la bandera ustaša). Es por eso que una de las estrofas de este himno dice “Venimos de una antigua tribu, pero no son los godos. Quien diga lo contrario, mintiendo y calumniando, sentirá nuestro puño”.

Para terminar este himno de letra tan corta, pero concisa y enérgica, el autor recalca el carácter partisano de los yugoslavos (a riesgo de ser redundante repito que este pueblo se liberó por sí mismo durante la segunda guerra mundial. Los yugoslavos no fueron “salvados” ni por los yankees ni por los soviéticos, y de la misma forma lo hicieron en ocasiones anteriores) “Todos los dedos de nuestras manos lucharán para salvar nuestras tierras de la miseria y el sufrimiento, ya que todos somos partisanos, tenemos conciencia y estamos siempre listos. Cuando morimos no lloramos ni al sol ni al cielo; morimos con el puño en alto”.


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