Jorge Ibargüengoitia y las Instrucciones para vivir en México

Jorge Ibargüengoitia nació en 1928 en Guanajuato, y él hablaba de su ciudad, pero la llamaba en sus obras no Guanajuato sino Cuevano, él decía “yo soy originario de Cuevano Cue”. Hablaba de cuando su padre había muerto cuando él tenía pocos meses, por supuesto no lo recuerda para nada, pero decía, lo que sí estoy seguro es que, de mi papá, viendo sus fotos heredé mis orejas.

Cuando tenía alrededor de 8 años murió también el abuelo, el único hombre que había en la familia, Jorge Ibargüengoitia entonces creció entre mujeres que lo consintieron y lo animaron. Ellas tenían una esperanza de que joven recuperara la fortuna que alguna vez habían tenido y que para eso tenía que ser ingeniero. Empieza a estudiar la carrera de ingeniería y se da cuenta que no le gusta para nada y que a lo que quiere dedicarse a la literatura.

Las obras


Escribe su primera obra de teatro llamada El atentado con el cual ganó el Premio Casa de las Américas. Es tan crítica la obra, que el gobierno mexicano de los años 60 si bien no lo censuró, “recomendó”, así como recomiendan algunos de nuestros gobiernos, que no se estrenará y no se puso en ningún teatro, estuvo 15 años sin ser puestas en escena de teatro.

Jorge Ibargüengoitia decía que le debía dos favores a esa obra de teatro, la primera es haber abandonado la escritura de teatro y la segunda es haberse dedicado a la novela. Entonces empieza a escribir novela y su primera novela, Los Relámpagos de agosto, es una sátira genial sobre la Revolución Mexicana: disque un general de la Revolución escribe sus memorias y el lector se tira al suelo de la risa con las historias que cuenta, pero también, Ibargüengoitia reflexiona muchísimo sobre lo que es nuestra historia y en este caso, la historia la Revolución Mexicana.

[caption id="attachment_1913" align="aligncenter" width="960"]Jorge Ibargüengoitia y las Instrucciones para vivir en México Av. Bucareli, años 60´s[/caption]

Se vinieron otras novelas como Maten al león o Dos crímenes -que también se hicieron películas-, y un libro de cuentos especialmente sarcástico, La ley de Herodes, donde resurge el dicho popular mexicano; la ley de Herodes o te chingas o te jodes.

Jorge Ibargüengoitia y Chilangolandia


Instrucciones para vivir en México recoger los artículos periodísticos, notas y crónicas que Jorge Ibargüengoitia publicó en el periódico Excélsior entre el año 1969 y 1976. ¿Instrucciones para vivir en México? Pues vaya que sí necesitamos, a veces, instrucciones para vivir en esta selva de concreto. Por ejemplo, en el texto Malos Hábitos, tiene que ver con levantarse temprano:

Los efectos de madrugar son de muchas índoles, pero todos ellos corrosivos de la personalidad. Hay quien se levanta temprano a fuerzas, se para frente al espejo a bostezar y a arreglarse el cabello y la cara con el objeto de dar la impresión de que se lavó. Este intento generalmente es patético. Si alcanza lugar sentado en el camión que lo lleva al trabajo se duerme sobre el hombro del vecino, desayuna en la esquina del lugar donde trabaja unos tamales, o bien dos huevos crudos metidos en jugo de naranja -que es una mezcla que produce cáncer en el intestino delgado pasa la mañana sintiéndose infeliz, trabajando un poquito y quitándose las lagañas; se va de bruces en el camión de regreso, a las seis de la tarde.

Los que se levantan temprano a fuerzas constituyen un grupo social de descontentos, en donde se gestarían revoluciones si sus miembros no tuvieran la tendencia a quedarse dormidos con cualquier pretexto y en cualquier postura. En vez de revolucionar, gruñen y dicen que el destino les hizo trampa.

En este tono son los relatos, crónicas y notas de Instrucciones para vivir en México seleccionados por el escritor Señor Guillermo Sheridan.

Jorge Ibargüengoitia y las Instrucciones para vivir en México

Otra institución culinaria chilanga encuentra aquí su espacio y su significado, los tacos sudados o tacos de canasta:

La introducción en el mercado de los tacos sudados constituye uno de los momentos culminantes de la tecnología mexicana comparable en importancia a la invención de la tortilladora automática o a la creación del primer taco al pastor. El taco sudado es el Volkswagen de los tacos: algo práctico, bueno y económico. Entre que pide uno los tacos y se limpia uno la boca satisfecho, no tienen por qué haber pasado más de cinco minutos. Se conservaron en primera línea durante seis periodos presidenciales y si han caído últimamente en desuso se debe únicamente a la idea, neurótica pero en boga, de que Todo alimento que no se elabora en presencia del cliente es venenoso.

Jorge Ibargüengoitia murió en el año 1983 en un avionazo en Madrid, vale la pena volver a él porque nos lega la inmensa sabiduría de ser conscientes de que nada cambiaremos en nuestro país si no somos capaces de reírnos de nosotros mismos.

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