Los Torogoces de Morazán: Guitarras y fusiles


“¿Qué se necesita para hacer la revolución?” pregunté hace unos días en una mesa de debate “Una ideología, apoyo popular y armas” contestaron algunos “¿Pero qué clase de armas?” “pistolas, balas” “machetes” “¡unas kalashnikov!” contestaron entre risas unos tovariši serbios. Pero hay un elemento que pasábamos por alto, un arma que sirve para difundir la ideología y para ganarse el apoyo popular: la música. Esa fue el arma secreta de la guerrilla salvadoreña.





Las Fuerzas de Élite del FMLN





Desde los cuarteles del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en medio de la selva salvadoreña en el Departamento de Morazán, la frontera con Honduras, se transmitía Radio Venceremos fundada por el venezolano Carlos Henriquez Consalvi (de nombre de combate Santiago), un medio destinado a difundir la ideología y las noticias del FMLN y a romper con el cerco informativo de los medios tradicionales al servicio del gobierno títere de los yankees. En algún momento de 1981, los rebeldes pensaron en que una estación de radio forzosamente requería de música. La opción lógica sería programar algunas canciones mexicanas y la música de protesta latinoamericana, sin embargo,decidieron que era necesario crear su propia música y tocarla en vivo y en directo por Radio Venceremos.





Los Torogoces de Morazán: Guitarras y fusiles




La siguiente tarea era encontrar entre los guerrilleros a aquellos capaces de tocar un instrumento musical. Poco a poco fueron surgiendo algunos campesinos que sabían hacer música, algunos de ellos incluso habían llegado a tocar en fiestas antes de integrarse en la guerrilla. Se eligieron a los más capaces para conformar la agrupación, que era además una unidad de combate, aunque hay versiones idealistas que dicen que los Torogoces no iban armados ni entraban en combate pues eran un “ejército de paz”, “sus armas eran sus canciones”, esta utopía es casi imposible dada la naturaleza del conflicto salvadoreño, y la existencia de los Torogoces como unidad de combate especializada en las emboscadas, y su participación en las batallas es reconocida por sus miembros, que tenían que ponerle un trapo a la guitarra para evitar que las cuerdas sonaran mientras avanzaban en la selva. Generalmente tocaban con los fusiles a sus espaldas y en muchas ocasiones tenían que dejar de tocar y comenzar a disparar





¿Porqué Torogoces?





Cuando estaban por realizar su primera presentación en Radio Venceremos no tenían ni siquiera un nombre, no pensaban necesitarlo. Andrés Valencia, el locutor principal de Radio Venceremos vio un ave que no conocía, pero le pareció horrible y les preguntó de qué animal se trataba “Es un torogoz” dijeron los músicos. En ese momento Santiago se dió cuenta que el nombre era perfecto, además de que este pájaro es un animal combativo y trabajador que cuida minuciosamente de cada uno de los miembros del clan familiar. Así nacieron “Los Torogoces de Oriente”, que originalmente hacían también teatro, marionetas y hasta telenovelas; todo actuado en vivo para la tropa y transmitido en directo por la radio. Los Torogoces como compañía de artistas llegaron a ser 8 músicos y 35 artistas en total.





Los Torogoces de Morazán: Guitarras y fusiles




El torogoz es en realidad un ave muy hermosa, colorida y particular (llamado también “talapo”) que gracias a la fama que le diera esta agrupación musical y con la gestión de los diputados del FMLN, se convirtió en el Ave Nacional de El Salvador el 21 de octubre de 1999. Durante la guerra, los combatientes del FMLN no utilizaban sus nombres reales, sino alias, sin apellidos, así lo hacían también los miembros de los Torogoces de Morazán. El grupo se formó originalmente con sólo cuatro miembros: Felipe, Sebastián, Menelio y Gaspar, posteriormente la agrupación creció, se fueron sumando nuevos miembros, y algunos de ellos murieron durante la guerra o se retiraron al final de esta. Felipe como letrista y Sebastián en la música se dedicaron los siguientes días a componer canciones en dónde hablaran sobre la ideología del FMLN, los problemas sociales y económicos del país, las hazañas de los combatientes y el papel de la mujer en todos los aspectos de la guerrilla (este ha sido siempre significativo en este tipo de procesos, pero en El Salvador era trascendental).






https://www.youtube.com/watch?v=rnabssuvKq0




El pueblo salvadoreño gustaba tanto de sus canciones que las grababan cada que salían en Radio Venceremos, hacían copias y las distribuían y compartían, pero la calidad era muy mala, por lo que en el pueblo de Periquín, en Morazán, se improvisaron unos estudios donde los Torogoces de Morazán grabaron sus canciones para ser distribuidas entre los salvadoreños.





Después de la Guerra sigue la Revolución





Aunque los libros de historia insisten absurdamente en llamar “revoluciones” únicamente a los conflictos armados, la guerra no es la Revolución, sino una lucha por la Revolución. La Revolución empieza en cuanto los revolucionarios ganan la contienda y comienzan a gobernar (la contienda no tiene porque necesariamente ser una sangrienta lucha armada, hay también luchas más benévolas, como en el caso de Chile). En el caso de El Salvador, la lucha armada termina oficialmente en 1992 con los Acuerdos de Chapultepec, pero la lucha continúa primero para constituir al FMLN como partido político y luego contendiendo en los procesos electorales y conquistando espacios en los parlamentos y en los distintos departamentos.





Los Torogoces de Morazán: Guitarras y fusiles
A diferencia de otros procesos revolucionarios, el papel de la mujer fue de igual a igual con sus compañeros hombres. Las mujeres salvadoreñas fueron combatientes activas contra la dictadura.




Para muchos, el triunfo de Mauricio Funes en 2009 fue solamente una bofetada con guante blanco a la oligarquía transnacional que gobernaba el país, para poder comenzar ahora sí la revolución en 2014 con Salvador Sánchez Cerén y esperar poder continuar a partir de 2019 con el antiguo dirigente estudiantil Hugo Martínez. En todo este periodo, los Torogoces han seguido activos, cambiando de miembros constantemente, e incluso llegando a existir varias agrupaciones creadas por distintos miembros de la banda original, que utilizan el nombre y las canciones; hasta que Sebastián Torogoz registró legalmente el nombre, y en 2013 demanda a Felipe Torogoz por utilizar el nombre “Torogoces de Morazán”. Felipe alega la autoría de las canciones y pide que el nombre sea un patrimonio cultural de la nación, a lo que Sebastian se niega. El arreglo final es que ambas partes pueden seguir usando el nombre y las canciones, aunque Felipe seguirá sin poseer los derechos ni de canciones ni de nombre.





Felipe, el Primer Torogoz





Andrés Barrera nació en 1942 o 1943 en La Guacamaya, Morazán, siendo el mayor de una familia de 4 niños y una niña. Pasó su niñez viajando de un lado a otro de Morazán, su padre murió cuando él tenía sólo 7 años y tuvo que trabajar en la industria del henequén. No acabó el primer año de escuela, pero aprendió a hacer y tocar guitarras, fue entonces cuando empezó a cantar y a trabajar en la milpa. Aprendió a tocar también el violín y el acordeón y comenzó a presentarse en fiestas y bodas.





Los Torogoces de Morazán: Guitarras y fusiles




A los 30 años comenzó a asistir a “Reuniones Pastorales” organizadas por párrocos de la Teología de la Liberación, ahí discutiendo y reflexionando con sus compañeros llegó a la conclusión de que la situación en la que se mantenía al pueblo salvadoreño era contraria a las enseñanzas de La Biblia. La misión que le encomendaron cuando entró a la guerrilla fue infiltrarse en el ejército, en donde llegó rápidamente a ser nombrado Comandante, en el mismo ejército lo mandaban a espiar o detener a “elementos subversivos” lo que le permitió alertar a sus compañeros y aprender la forma de actuar del ejército. También participó varias veces en fraudes electorales, vio (entre otras cosas) como se distribuían las urnas con las papeletas llenas previamente. Estuvo mucho tiempo trabajando como “oreja” y reclutando cuadros para la guerrilla hasta que logró escapar en el justo momento en que iban a ejecutarlo.





En 1980 el ejército asesinó a su familia (su esposa y 6 niños), lo cual no menguó su entusiasmo, sino que lo impulsó para ofrecerse como voluntario en todas las emboscadas peligrosas. Al ver como el ejército bombardeaba los pueblos, compuso la canción “Casas Quemadas”, la cual le gustó mucho a sus compañeros, tanto que le pidieron grabarla. A pesar de que era un combatiente muy valioso, no sólo sabía tocar, sino también construir instrumentos musicales, así que fue elegido inmediatamente para formar los Torogoces. Un día lo llamaron para escuchar una grabación de su canción, le dijeron que lo necesitaban para otra misión: Formar un grupo musical. Él conocía a Sebastían y a Menelio, después le dijeron de un compañero que tenía varios instrumentos, así conoció a Gaspar (Cirilo Ramirez). Casi al llegar a Honduras se integraron Esteban y Carmelito, que murieron poco después.





Los Torogoces de Morazán: Guitarras y fusiles
Oscar Arnulfo Romero, Obispo de San Salvador, asesinado el 24 de marzo de 1980, por el ejercito en plena misa. Su mensaje de justicia social es un ejemplo de lo que la Iglesia debería ser.




A partir de los Acuerdos de Chapultepec, Felipe hizo otra familia y se dedicó a trabajar en la milpa, sin dejar de colaborar musicalmente en las campañas electorales del FMLN, cuando ya no le fue posible debido a la edad comenzó a enseñar música a las nuevas generaciones inculcándoles la importancia del contenido social y el valor del arte como un arma de cambio.





Sebastián el último Torogoz





Nació el 3 de abril de 1960 en Morazán con el nombre de Benito Chica Argueta, siendo el último hijo de una familia de 14 hermanos. Fue el único de la familia que pudo estudiar, aunque sólo cursó primero de primaria (la escuela quedaba a más de 5 km caminando). Eran tiempos de la Teología de la Liberación y Benito se formó principalmente en la iglesia local, en dónde sus hermanos habían creado un grupo musical, gracias a lo que el pequeño aprendió a tocar guitarra y el violín. Se integró a la guerrilla a la edad de 18 años; no tenía contacto directo con el marxismo, socialismo o comunismo, pero sintió un llamado: la vocación cristiana de luchar porque ya no hubiera más pobres.  El Obispo Monseñor Romero, sus palabras, su ejemplo y su asesinato llevaron a los cristianos salvadoreños a apoyar la guerrilla. Muchos catequistas, seminaristas y sacerdotes se unieron a la guerrilla y fueron combatientes destacados. El papel no sólo de la Iglesia Católica, sino de grupos protestantes como la Iglesia Luterana fue y sigue siendo decisivo en los procesos de la izquierda centroamericana.





Los Torogoces de Morazán: Guitarras y fusiles




Sebastián fue escasamente instruido en el uso de las armas, utilizando palos en vez de rifles, cuando llegó el momento de entrar en acción muchos de sus compañeros murieron o fueron gravemente heridos. Sin embargo él sobrevivió para participar en la ofensiva del 5 de julio de 1982, acción decisiva que comenzaría lentamente a cambiar favorablemente el curso de la guerra.





Al terminar la guerra, recibió un lote para sembrar, se casó con María Lucía Ramírez, una compañera combatiente (por segunda vez, ya que se había casado antes de entrar en la guerrilla, pero después nunca volvió a saber nada de su esposa), a ella le compuso la canción “Amor Guerrillero”. Los demás torogoces poco a poco se fueron deslindando de la agrupación, por lo que en 1998, Sebastián reintegra el grupo junto con sus hijos, registra el nombre (cosa que no le agradó a algunos de sus excompañeros). Además de la música se sigue dedicando a su milpa, a la reparación de autos y funge como guía de turistas.






https://www.youtube.com/watch?v=_bwqMiyxOJc




Sus hijos con María Lucía Francisco Sebastián, Carlos y Diana Karina; y sus otros hijos Francisco y Mario, habían formado un grupo llamado “Los Sueños de Morazán”. Sebastián fungía como manager, y cuando se presentaban en vivo, el público le pedía que saliera y cantara las canciones de los Torogoces, por lo que poco a poco se empieza a integrar al grupo de sus hijos, conformando los actuales Torogoces de Morazán. Con ellos grabó el disco “Amor Guerrillero” en 2013 en su casa con ayuda de una computadora; ya antes con los otros Torogoces había grabado “Por nuestros héroes y nuestra historia esto debe continuar”, en el estudio de Radio Venceremos (ambos distribuidos por el Museo de la Palabra y la Imagen, fundado por Santiago en 1994).


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