El Magonismo corriente radical de la Revolución Mexicana

El Magonismo corriente radical de la Revolución Mexicana

Dentro del movimiento socio-político que significó la Revolución Mexicana, el movimiento encabezado por los Hermanos Flores Magón, el magonismo, siempre se ve como simple precursor de la gran Revolución Mexicana, este texto apunta a desmitificar esta idea errónea.

El Magonismo corriente radical de la Revolución Mexicana*

Vientos de tempestad


El magonismo fue un movimiento político independiente del Estado, que tomó su nombre de los revolucionarios oaxaqueños hermanos Flores Magón. En términos de lucha, este movimiento surgirá en 1892, como un grito espontáneo y vigoroso, más tarde se vinculará estrechamente con otros procesos revolucionarios, vinculación que lo llevará a diluirse en ellos, imprimiéndoles un sello reconocible.

En el movimiento magonista participarán hombres y mujeres de diferentes regiones del país, de ocupaciones y razas distintas. Desde el maestro Librado Rivera, los periodistas Flores Magón, los pequeños comerciantes como Carrillo Puerto; indígenas como Fernando Palomares o Ignacio Gutiérrez, obreros y empleados como Cándido Donato Padua o Baca Calderón; militares como M. M. Diéguez, juchitecos como Adolfo C. Gurrión, los chihuahuenses Prisciliano Silva y Manuel Chao, o el guerrillero poeta guanajuatense Práxedis G. Guerrero.

Muchos morirán en la cárcel o en enfrentamientos violentos con tropas federales; otros llegarán a gobernar sus Estados o serán diputados; otros muchos, morirán viejos y pobres.


El movimiento magonista al igual que otras corrientes populares fue derrotado. La revolución al convertirse en gobierno, murió. El grupo que capitaliza este gran movimiento social se ve obligado a adoptar algunos postulados programáticos del magonismo, para dar carácter revolucionario a ese documento que nació muerto: la Constitución política del diecisiete. Sin duda el magonismo constituye la principal fuerza de oposición a la tiranía porfiriana, pero no logra hacer triunfar su avanzadísimo proyecto social.

El Magonismo corriente radical de la Revolución Mexicana


Algunos de los estudiosos del fenómeno magonista, han insistido en ubicarlo tan sólo como un movimiento precursor, periodístico y predominantemente urbano, tal sería el caso de James D. Cockcroft. Otros, como Armando Bartra, han puesto particular énfasis en la búsqueda de símiles con modelos iskristas, interpretación que no toma en cuenta la tradición viva de un socialismo comunalista y agrario. Para otros estudiosos, el magonismo importa mecánicamente los planteamientos del anarquismo europeo.

Ver también el video Armando Bartra La Revolución Magonista

De la misma forma, existen estudiosos cooptados por los gobiernos posrevolucionarios, que insisten hasta la estulticia, en que el magonismo fue la expresión culminante del liberalismo mexicano, y que sus planteamientos fueron sabiamente interpretados por los verdugos de la revolución, y plasmados en la carta magna que supuestamente rige la vida social de los habitantes de la tierra mexicana. Desde nuestro punto de vista, ninguna de estas interpretaciones, toma en cuenta las raices populares nativas, elemento importante y propio del magonismo.

La Constitución ha muerto


Sobre las vejaciones de la tiranía, sobre la intriga del clero, sobre la absorción del capital y del militarismo, surja el edificio grandioso de la fraternidad, de la democracia y del engrandecimiento nacionales.
Reforma, Unión y Libertad.
Febrero 1907.
Manifiesto liberal.

Los revolucionarios reunidos en el Partido Liberal Mexicano reconocían la gran influencia que había dejado en ellos el espíritu reformador, anticlerical y antiimperialista de los liberales de la Reforma. Dicha influencia se percibe con claridad en su constante critica al papel que jugaba la jerarquía eclesiástica y al carácter enajenador del discurso religioso.

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De 1892 a 1903 el magonismo hará una defensa abierta de la vigencia de la Constitución del 5 de febrero de 1857; constantemente los liberales denunciarán las violaciones a dicho ordenamiento legal que realizaban de manera sistemática jueces, burócratas y demás cagatintas.

Aunque en la mayoría de los clubes liberales se expresan fundamentalmente ideas anticlericales, Ricardo Flores Magón, a riesgo de su vida, interviene en el Primer Congreso Liberal, denunciando la tiranía porfirista; la valiente postura de este joven oaxaqueño de veintisiete años, imprimirá un giro antiporfirista al discurso liberal.

Durante los primeros años, los liberales entregan una gran parte de su energía a la elaboración de numerosas publicaciones, las cuales jugarían un papel fundamental, pues serían los instrumentos principales de denuncia, agitación y transmisión de ideas. Los periódicos liberales fueron azote para los miembros del grupo gobernante, quienes no sólo fueron denunciados, sino también ironizados hasta la burla. No era para menos.

La utilización que los liberales hacen del periódico se remite a una vieja tradición; no son ajenos a ella Francisco Severo Maldonado o Rafael Zayas Enríquez, quien escribió:

Hay veces que deseamos que nuestra palabra fuese la lava incandescente de un volcán que corriera arrollando cuanto hallase a su paso, devorando hasta los últimos vestigios de las ideas retrógradas, para fundar la sociedad en bases más humanitarias, bajo el pie de la verdadera igualdad.

Esta tradición de lucha periodística reconoce entre sus promotores a Francisco Zarco y a Guillermo Prieto, quienes desde periódicos atacaron con vehemencia al clero, y a los conservadores partidarios de cortes imperiales.

Los liberales bajo la dictadura porfirista, también utilizan la tribuna como un medio importante de agitación. En fiestas cívicas, los oradores se referían al 5 de mayo o al 5 de febrero, o a 1810, y aprovechaban para denunciar las atrocidades de Jefes Políticos y capataces.

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Leopoldo Méndez, Homenaje a Jo´se Guadalupe Posadas, 1953. Litografía, Museo Nacional de Arte INBA

La tradición antiimperialista de los liberales de la época de las Guerras de intervención, alimentó la visión de los liberales de principios del siglo XX. A través de diferentes medios, éstos criticaron y denunciaron las estrechas ligas del dictador con expoliadores extranjeros.

La acracia viaja a México


Las ideas de reivindicación social proclamadas por el socialismo europeo encontraron feraz terreno en México, allá por el siglo XIX, influenciando de manera directa algunos movimientos populares. De la Escuela del Rayo y del Socialismo, en el convulsionado Chalco, hasta las uniones mutualistas de los artesanos, el socialismo europeo dejó marcada su huella igualitaria.

Mientras en Europa, anarquistas y marxistas se enfrentaban en la Primera Internacional; Zalacosta, Santa Fe, José María González y Juan de la Mata Rivera difundían el ideal igualitario del socialismo europeo, usando para ello la tribuna, el periódico o la revuelta campesina.

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De las corrientes socialistas europeas, será el anarquismo el que ejerza mayor influencia sobre los miembros de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano.

El antiestatismo, el ateismo y el igualitarismo, así como el desprecio ácrata a los mecanismos electorales, atraerán intensamente a un sector del P.L.M.; todo ello, al igual que la persecución, la cárcel y el exilio había preparado las cosas para que dicho sector viera como única salida ante el despotismo porfirista, la revuelta radical.

Librado Rivera, maestro potosino, recordará que ya en 1900, se leía con frecuencia en los círculos liberales, obras de Juan Grave, Malatesta, Pedro Kropotkin, Elíseo Reclus, Tárrida de Mármol y otros. Dios y el Estado de Mijaíl Bakunin fue lectura buscada por los liberales mexicanos.

La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano no imprime a su discurso una postura abiertamente anarquista sino hasta después de 1906, no obstante, desde 1904 viene promoviendo la creación de grupos armados en más de doce Estados de la República mexicana.

La concepción anarquista predominante en el grupo coordinador de la Junta, se expresa claramente en la carta enviada por Ricardo Flores Magón a su hermano Enrique y a Práxedis G. Guerrero, el 13 de junio de 1908. La concepción antigubernamental determinará, por un lado, la alianza y profunda relación con anarquistas de diferentes países, y en particular con los wooblies de la I.W.W. norteamericana y, por otro, el deslinde de un importante número de liberales que pasarán al bando maderista.

Juan Sarabia, redactor final del Programa de 1906 del Partido Liberal Mexicano, moderó las tendencias anarquistas y comunalistas que se expresaban en él, dando a este documento programático un corte reformista. Por otra parte, ese mismo año, el Partido Liberal Mexicano lanza una proclama donde invita a tomar las armas en contra de la dictadura.

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En los Manifiestos de 1911, el núcleo anarquista del Partido Liberal Mexicano dirige sus dardos hacia la trinidad maldita: Capital, autoridad y clero, invitando a la rebelión y a la expropiación, así como a la formación de milicias armadas.

En marzo de 1918 se lanzará el último manifiesto magonista, que es una exhortiva a los anarquistas del mundo, para que al borde de ese abismo de barbarie que era la Primera Guerra Mundial, se lanzaran a la revuelta; este manifiesto termina con el grito de ¡Tierra y Libertad!, como muchos escritos del Partido Liberal Mexicano palabras de lucha difundidas años antes por Práxedis G. Guerrero, quien las había tomado de los populistas rusos. Dicho manifiesto costaría la última cárcel, y la muerte, a Ricardo Flores Magón.

*Juan Carlos Beas y Manuel Ballesteros/
El texto original lo encuentras AQUÍ.

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