Pedro Páramo, el mundo de Juan Rulfo

Pedro Páramo, el mundo de Juan Rulfo

Autor: Daniel Rios

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera... Quizá el inicio más conocido de una novela mexicana. Su autor, Juan Rulfo.

Juan Rulfo, un mundo entre sombras

Sin duda alguna, Pedro Páramo es a las letras mexicanas lo que el Quijote para las españolas y Juan Rulfo, su Miguel de Cervantes. Sorprende a primera vista, cómo dos obras; una colección de cuentos, El llano en Llamas, y esta novela corta, Pedro Páramo, Juan Rulfo pudiera alcanzar el reconocimiento internacional y el éxito literario.

Nacido en Sayula Jalisco, Rulfo es hijo de la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera en el Occidente del país. Esos dos conflictos lo marcaron de manera particular, y quizá por eso su literatura está poblada de fantasmas, sombras, murmullos, crímenes y violencia física y simbólica.

El propio Rulfo, en una famosa entrevista con el periodista español Soler Serrano afirmaba que le sorprendía la sed de sangre, la violencia cotidiana como modo de vida, que vio en los hombres que participaron en la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera.

Pedro Páramo, el mundo de Juan Rulfo
Rostro de Pedro Páramo / Foto: Letras Libres

Pedro Páramo, los murmullos

En Pedro Páramo asistimos a una novela revolucionaria. En ella se nos cuentan dos historias paralelas; la búsqueda de Juan Preciado de su padre, un tal Pero Páramo. Promesa que le hizo a su madre en el lecho de muerte. Y la segunda, la vida de un hombre, que se funde con la historia del México revolucionario, el cacique de Comala, el mismo Pedro Páramo.

En la primera historia asistiremos a la búsqueda del padre ausente y los ruidos de los muertos -los murmullos que llevarán a Juan Preciado a la muerte-, y que se niegan a abandonar este mundo. La sabiduría de los muertos, y la nostalgia de la vieja Dorotea, afligida por los pecados que no la dejan descansar.

En la segunda, quizá más interesante, el ascenso y caída de Pedro Páramo. El hombre que se enroló en la revolución, en la bola, y fundió su historia a la historia de Comala. El amor no correspondido de Susana San Juan, su amor de la infancia, el revolucionario Padre Rentería y, sobre todo, la violencia. Aquí se cuenta el despojo y los múltiples atropellos contra las comunidades rurales por parte del poder. En fin, la destrucción de un pueblo, Comala, donde todos son hijos de Pedro Páramo.

Rulfo despliega talento al momento de recrear el lenguaje, con gran oído reproduce el habla, inventado, del campesino mexicano. El efecto de verosimilitud, fundamental en literatura, es maravilloso.

Pedro Páramo, el mundo de Juan Rulfo
Cristeros capturados


Una técnica vanguardista

Si no bastara con las historias que cuenta la novela, la técnica de Rulfo por si sola le daría un valor estético de primera línea.

Llena de realismo mágico y precursora del Boom Latinoamericano, estamos ante una novela escrita con una pluralidad de voces, la polifonía y el efecto que produce en la historia la hacen que, por momentos, el lector no sepa quién es el que habla. Esto lo logra al combinar las voces de los vivos, los murmullos de los muertos y los ecos de un pasado trágico. Comala toma posesión como personaje y lo convierte, al modo de Al filo del Agua, en un pueblo habitado por sombras y fantasmas.

Pedro Páramo, el mundo de Juan Rulfo

Rulfo sobrepone historias y tiempo, se cruzan, se alteran y llevan al lector atento, a un carnaval de lenguaje ya ensayado por lo mejor de la vanguardia universal al modo de Juan Carlos Onetti, James Joyce o William Faulkner.

Pedro Páramo reúne dos elementos fundamentales. Por un lado, nos cuenta una historia que habla de los hombres, de sus sentimientos más profundos, sus calamidades y pasiones. Y por otro, lo cuenta con los mejores y más avanzados recursos literarios de su tiempo.  Esta combinación hace de Pedro Páramo una novela universal.

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