El aborto es un problema de salud pública

El aborto es un problema de salud pública

Autora: Nidia E. Ojeda

Este 8 de agosto se celebró en el Senado argentino la discusión para despenalizar el aborto en aquel país. ¡Aborto legal, seguro y gratuito! Fue la voz que inundó las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país pampero. Del mismo modo, en las calles de Ciudad de México y otros países, se realizaron multitudinarias marchas en apoyo a las mujeres argentinas.

Mujeres y hombres del movimiento argentino que están en favor del aborto asistido, no punible, se toparon con críticas principalmente basadas en argumentos moralistas y religiosos, desacreditando el movimiento. En la madrugada del 9 de agosto, el Senado argentino rechazo la iniciativa previamente aprobada en la Cámara de Diputados de aquel país. Con lo cual, por ahora, el aborto legal y asistido no es posible.

El aborto es un problema de salud pública
Colectivos y organizaciones sociales marcharon en calles de la CDMX en apoyo a la aprobación del aborto legar en Argentina. Foto: PROCESO/Alejandro Saldivar


¿Por qué legalizar el aborto?


El aborto es un practica que se hace haya o no aprobación del Estado o anteriormente de la Iglesia. Por tanto, la discusión no es aborto si o aborto no. La idea es clara: aborto en condiciones sanitarias y jurídicas seguras para las mujeres o, aborto clandestino y condiciones sanitarias peligrosas para la mujer. Se trata de la apropiación del cuerpo de la mujer por sí misma, la autodeterminación soberana del cuerpo.

No es una discusión de carácter moral o religioso, el aborto es una discusión de salud pública. En países desarrollados, donde el aborto asistido está legislado, la práctica del aborto bajó de 46 a 27 cada mil mujeres. En las naciones con legislación restrictiva, sólo retrocedió de 39 a 37, de acuerdo al portal ElLitoral.

Países como México, Argentina o Brasil, por ejemplo, esta practica es un delito, salvo el caso de la Ciudad de México. De acuerdo a datos de la Alianza por la Solidaridad cada año mueren al menos 47.000 mujeres en Latinoamérica debido a abortos inseguros y otras cinco millones sufren lesiones graves.

ABORTAR NO ES ASESINAR. Antes de las doce semanas no se considera homicidio del producto, en ese intervalo no es más que la unión de un óvulo con un espermatozoide. Necesitamos legislaciones que prevengan las lesiones físicas, biológicas, psicológicas y sociales de mujeres que, por una u otra razón, toman la decisión de abortar. Es un problema de salud pública, en la medida que las mujeres abortan con o sin permiso de las leyes, provocando que los abortos clandestinos se practiquen en condiciones peligrosas e insalubres, lo que pone en riesgo la vida de la mujer.

El aborto es un problema de salud pública
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Heridas sociales del aborto


La escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir decía que no se nace mujer; se llega a serlo, afirmaba que el ser mujer es una construcción social, impuesta a las mujeres por generaciones. Todo esto se desarrollo bajo una sociedad patriarcal y machista.


Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Las mujeres debemos ser capaces de decidir sobre nuestros cuerpos. Luchamos todos los días en una sociedad que nos dice el cómo deberíamos de ser. Que si una mujer nació para ser madre; que si debemos ser “femeninas” y un largo etc. Y en caso de decidir abortar escuchamos frases como “bien que le gusto abrir las piernas, ahora que se joda” y mas linduras por el estilo.

La legislación de la interrupción legal del embarazo no debe venir sola. Como bien lo han señalado las compañeras argentinas bajo la consigna: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir, una sociedad abierta y plural debe implementar políticas públicas de educación y prevención.

El aborto es un problema de salud pública



La libre determinación de nuestros cuerpos, la soberanía personal, debe estar por encima de los encontrados debates éticos, morales, científicos y políticos. Esta decisión no debe ser señalada o estigmatizada socialmente, y debe asumirse como un valor de civilidad en todos los países.

Desmontar siglos de machismo y patriarcado no es tarea fácil. Para esta pelea no estamos solas, de a poco más mujeres y hombres toman conciencia de la opresión histórica en que hemos vivido. La lucha por la libertad de las mujeres a decidir debe más temprano que tarde, ayudar a transformar nuestras sociedades.

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