¿Como Netflix se convirtió en Blim?

¿Como Netflix se convirtió en Blim?

Autor: Daniel Rios Rocha

Los últimos años asistimos a la popularización de servicios de video en línea o streaming. Los más populares son indudablemente Netflix y Youtube. En el caso del primero, ha generado un fenómeno curioso; de la tv a las series y de regreso a la tv.

¿Porque nos fuimos a Netflix?


La empresa californiana fundada en 1997, se convirtió en una opción de entretenimiento no hace más de 10 años en América Latina. Sobre todo por el hartazgo de las audiencias y falta de contenidos de calidad de las grandes televisoras. En el caso de México, vemos como Televisa ha ido poco a poco perdiendo rating no solo en el país azteca, sino en el resto de Iberoamérica.

Los espectadores-consumidores clasemedieros optaron por darle una oportunidad a la plataforma californiana, y Netflix fue conquistando el mercado de habla hispana. Los éxitos en nivel de audiencias que significaron series como Black Mirror (2011), House of Cards (2013), Orange Is the New Black (2013), Stranger Things (2015) o Daredevil (2015), la posicionaron a nivel mundial.


Siguiendo el caso Televisa. La empresa de Chapultepec quiso hacerle frente al nuevo gigante del entretenimiento. Para esto lanzó en 2016 su propia plataforma de streaming, Blim. Solo que este servicio no ofrecía nada nuevo. Únicamente era trasladar los contenidos de la televisión abierta, a la plataforma digital. Pero el consumidor tenía que pagar una suscripción mensual por algo que podía ver sin costo por la señal abierta.

Rápidamente Televisa había perdido la batalla por las audiencias. Netflix ofrecía series originales de gran calidad y variedad de historias. Sus producciones cinematográficas tenían gran manufactura. El amplio catálogo que ronda los 6000 títulos entre series, películas, documentales y programas variados, aseguraban horas de estancia en la plataforma.

La nueva televisión es la misma televisión


Ante la popularidad de Netflix y la vorágine de lo nuevo, la empresa a tenido que recurrir a la maquila del entretenimiento. Los espectadores quieren y exigen nuevos contenidos para consumir. A mediados de 2018, vemos que la plataforma se empieza a llenar de contenidos que bien podríamos ver en Televisa o TvAzteca.

Por lo menos en Netflix Latinoamérica, asistimos al fenómeno de las telenovelaseries. Programas que se presentan como series, pero en realidad son telenovelas, con sus actores y modos de hacer las cosas. Ejemplos sobran: Jenny Rivera Mariposa de Barrio, El Chapo, José José, El Príncipe de la Canción, Luis Miguel y recientemente, La Casa de las Flores (todos estos con “talentos” de Televisa o TVAzteca).


Netflix se ha posicionado como una opción cotidiana de entretenimiento, primero por sus contenidos originales y de buena calidad. Pero en la actualidad la empresa debe proveer de contenidos a sus 125 millones de suscriptores, una labor nada fácil.

Veremos si en los próximos años la empresa retoma la calidad en sus producciones. Indudablemente está obligada a hacerlo. La llamada “guerra del streaming” va a detonar con la entrada al mercado de Disney Play en 2019, acompañando a Amazon Prime, Hulu, YouTube Originals y HBO en la disputa por las audiencias y los consumidores.

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