La Forma del Agua (The Shape of Water), un cuento moderno

La forma del agua (The Shape of Water), un cuento moderno



Autor: Daniel Ríos Rocha

La forma del agua [The Shape of Water] del mexicano Guillermo del Toro, es un cuento de hadas moderno y a la vez, una delicia que refresca la anquilosada industria de Hollywood. Guillermo del Toro, director y guionista, conocido apasionado del cine y de los monstruos, nos presenta esta cinta maravillosa visualmente, y llena de subtextos e interpretaciones.

La forma del agua se hizo acreedora del León De oro a Mejor Película en el Festival de Venecia, El Globo de Oro a Mejor Director y Mejor Banda Sonora, así como 13 nominaciones al Oscar incluyendo Mejor Película, Mejor Director para Del Toro y Mejor Actriz Principal para Sally Hawkins.

La premisa de La forma del agua es aparentemente sencilla: Elisa, interpretada magistralmente por Sally Hawkins, es una chica que no puede hablar, por las noches trabaja en el servicio de limpieza en un laboratorio militar de Baltimore. Trabaja con Zelda, (Octavia Spencer), todas las noches Zelda platica jocosamente con Elisa de las desventuras de su matrimonio mientras hacen las labores. Una noche llega al laboratorio un contenedor que trae al “recurso”, un humanoide anfibio para su estudio y posible utilización contra los soviéticos, sí, estamos en plena guerra fría.

La forma del agua es una obra maestra por su historia, compuesta de múltiples mini historias. Tenemos a Elisa, mujer muda en un mundo donde su discapacidad la vuelve diferente del resto y la aleja de lo que la sociedad ultraconservadora de Baltimore de 1963 considera normal. Su vida es rutinaria, todos los días, antes de bañarse se hace el amor ella misma, prepara su comida y comparte su gusto por los musicales y las películas clásicas de Hollywood con su amigo Giles (interpretado por Richard Jenkins), un dibujante homosexual desplazado por la industria publicitaria, que acude a una cafetería sólo para comprar tarta de limón y ver al joven y apuesto bartender.

Su otra amiga y compañera de trabajo, Zelda, es una mujer afroamericana que vive su condición en un mundo racista y machista, su voz no es escuchada, su única interlocutora es Elisa, quien no puede hablar. Otra vez, dos marginadas sociales en un mundo donde el que grita más fuerte es escuchado.

La forma del agua (The Shape of Water), un cuento moderno


El gran antagonista de La forma del agua es Richard Strickland, un hombre conservador de que trabaja para el gobierno y es interpretado por Michael Shannon. Strickland es el estereotipo del american way of life: hombre blanco, casado con una linda mujer, casa de tres niveles, auto del año, exitoso y aparentemente feliz. Pero también, es un hombre sin escrúpulos, machista, racista, y acosador sexual, que no se detendrá hasta conseguir su bienestar personal aplastado a quien se le ponga en frente, su objeto predilecto es un bastón con electricidad (al modo de los actuales caza migrantes del sur de Estados Unidos). Es el killer americano.

El némesis de Strickland, el “activo” o el “recurso” como él lo llama, es el hombre anfibio traído preso desde la selva sudamericana, víctima del avance petrolero de las compañías norteamericanas. Como es costumbre en las películas de Del Toro, la criatura es Interpretada por Doug Jones, quien nos recuerda al personaje Abe Sapien de Hellboy, pero tiene su inspiración directa de la película El monstruo del lago negro de 1954.

La forma del agua, y el cine clase B

La forma del agua en un homenaje a las cintas clase B de los años 40 y 50, Giles y Elisa ven recurrentemente musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers, emulan las coreografías y sueñan con el amor verdadero. Pero la realidad ficcional supera la misma ficción, la relación del anfibio y Elisa se desarrolla calladamente, hay sutilezas, los huevos que le lleva ella y la música de Glenn Miller que escuchan juntos son su vehículo de comunicación. La relación amorosa es el único camino posible. En un mundo donde el otro, el que no es igual, o que viene de un afuera es marginalizado, dos seres solitarios, seres que no son nada, tienen la posibilidad de encontrar el amor.

Si bien Elisa se sexualiza en su bañera, no es de extrañar que ella y el dios anfibio hagan prácticamente de todo en el agua. El sexo no es forzado, Del Toro logra transmitir el amor que siente el uno por el otro de manera natural, sublime.

La forma del agua (The Shape of Water), un cuento moderno


En La forma del agua los sonidos son de vital importancia, por eso no es de extrañar que la música compuesta magistralmente por Alexandre Desplat se convierta en un personaje más de la cinta, al punto que el compositor, incorporó a la banda sonora los silbidos de Elisa que nos comunican sus sentimientos y emociones.

Quizá el punto más bajo, seria cuando Elisa y el anfibio cantan y bailan a la Fred Astaire. Quizá fuera demasiado ya que la película deja en claro que es un homenaje a aquellas películas. Pero en su conjunto, no tiene mayor relevancia este pequeño bajón.

La forma del agua reúne todos los elementos para hacerla una cinta maravillosamente disfrutable; tenemos una historia de amor a lo Romeo y Julia modernos, fantasía, espías rusos con la microhistoria del doctor Hoffstetler interpretado por Michael Stuhlbarg, crítica a la sociedad actual, y una reflexión sobre quién es el verdadero monstruo, el que animaliza al otro, al distinto que viene de afuera, o el que se erige como el normal en un mundo poblado de monstruos.

Sin duda La forma del agua es la mejor película hasta el momento de Guillermo del Toro, esperemos sus próximos proyectos, sus mundos habitados por seres fantásticos y maravillosos.


Incapaz de percibir tu forma,

te encuentro a mi alrededor.

Tu presencia llena mis ojos con tu amor.

Mi corazón es humilde entonces,

porque estás en todos lados

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